viernes, 14 de febrero de 2014

Ya está aquí el K-Pop. ¡Oh no! ¿U oh si?



Kpop
Si hay algo que ha hecho de Corea uno de los países más populares del Extremo Oriente en los últimos años y ayudado a ubicarlo en el mapa mental de millones de jóvenes en todo el globo eso es, sin duda, la imparable K-Wave u Ola Coreana. La pequeña nación asiática, con un tamaño inferior a la cuarta parte de España, pero con la misma población, ha cimentado en las últimas dos décadas una de las industrias musicales y cinematográficas más prolíficas del mundo. Conocido como 'hallyu' (한 류), este sector artístico famoso por sus legiones de chicas 'cute' y de chicos de aspecto afeminado, que bailan en coreografías casi perfectas al ritmo de sones creados por ordenador, ha conquistado ya Asia y se está posicionando para tomar el resto del planeta bajo la proclama de ser 'el ritmo de Oriente'.

Grupos y cantantes como 2NE1, PSY, BIG BANG, SISTAR, 2PM o GIRLS GENERATION tienen ya clubes de fans en más de 160 países, siendo los exponentes más famosos de una nueva generación de ídolos sistemáticamente entrenados.

Lo curioso es que, dentro de una sociedad tan conservadora, imbuida por las doctrinas confucianas, hasta hace bien poco a los artistas se les consideraba un colectivo de casta inferior, a menudo aplicándoseles el título de 'tantara' (딴따라), bastante poco respetuoso en comparación con el actual trato de 'gasoo' (가수). Mientras que el primero hace referencia al ámbito circense y payasil, el segundo, mucho más respetuoso, les coloca al nivel de estrellas.

Es más, en 2011, una encuesta realizada por El Instituto Coreano de Formación Vocacional arrojó como dato que actor o cantante eran dos de las cuatro profesiones más deseadas entre los jóvenes de ambos sexos de edades comprendidas entre los 11 y los 19 años. No obstante, el concepto negativo asociado al mundo del espectáculo es aún fuerte entre las gentes de la tercera edad.

Para los coreanos que han estudiado este fenómeno, el cual explotan hasta la saciedad para abrirse paso en nuevos mercados, el K-Pop nació en el año 1926 con el éxito de Yoon Sim-Duk 'Himno de la muerte'. Algo curioso si tenemos en cuenta que el fenómeno pop arranca en el resto del globo unos 30-35 años después de esa fecha, y es que a día de hoy, los coreanos parecen aplicar el término K-Pop a toda música comerciable realizada en su país, independientemente del género. La canción de la Srta.Yoon, por ejemplo, era una triste balada de amor prohibido compuesta en época de la ocupación japonesa. El éxito de su obra, que también fue cantada en japonés, le ganó una actuación en Tokyo, muriendo en el viaje a la capital nipona cuando ella y su productor, que era además su amante y estaba casado, saltaron al agua desde el barco en el que viajaban. Tenía 29 años y, como a todas las estrellas que fenecen jóvenes, la muerte la convirtió en leyenda.

Las canciones coreanas se han caracterizado, por norma general, por sus ritmos tristes y melancólicos durante décadas. Este es un rasgo, según aquellos que se dicen estudiosos de la música del país, característico del "sufrimiento de un pueblo dividido y que pasó cuarenta años bajo el yugo nipón". Aquellas sonatas que hablan de amores prohibidos o imposibles, o del sentimiento del pueblo por su patria, fueron la corriente principal hasta bien entrada la década de los sesenta. A partir de ahí, la influencia americana sería imparable.

La presencia de tropas estadounidenses en Corea ha sido bastante amplia desde 1945 y los discos traídos por la soldadesca y las emisoras de las fuerzas armadas empezaron a causar sensación entre el público coreano joven. Para 1965 Lee Min-Ja se convirtió en la primera cantante femenina de culto desde Yoon Sim-Duk al lanzar su éxito 'Camellia Lady', sobre una mujer despechada que acaba trabajando en un sórdido bar llamado Camellia. Fue también la primera cantante del país asiático en lucir sin pudor la minifalda. Consiguió vender más de 100.000 copias de dicho álbum, entrando en 1991 en el Libro Guiness de los Records como la cantante coreana más industriosa, con 2.069 canciones y 569 álbumes y singles en su haber. Poco después, cantantes como Yoon Bok-Hee, Shin Joong-Hyeon y Cho Yong-Pil se iban a encargar de introducir el rock, el soul e incluso la música psicodélica tan característica de finales de los sesenta y principios de los setenta.

'Seo Taiji and Boys' fue la banda que marcó el antes y el después. En la década de los noventa, con la llegada de la democracia llegó también la de la música comercial pura y dura. Aquella época de flirteo con las tendencias occidentales quedó atrás para entrar en una de copia o inspiración casi absoluta. Llegaron también el hip-hop, el heavy metal y el rap, precisamente con 'Seo Taiji and Boys' combinando estos tres estilos al mismo tiempo. Se hizo habitual que nuevos grupos, como HOT, S.E.S, TURBO o Shin Hwa vendieran más de un millón de copias en una época en la que internet estaba aún en pañales. Fue en esta misma década cuando el número de trabajadores y estudiantes extranjeros en el país comenzó a crecer, ayudando así a expandir la fama de las estrellas coreanas por los países vecinos. En 1999 varios grupos coreanos lanzaban ya álbumes grabados en mandarín o en japonés y, en 2002, BoA se convirtió en la primera en sacar uno completamente en inglés.
 
Fue también el arranque de la 'Idol Era'. Cuando 'Seo Taiji and Boys' se separaron en 1996 el revuelo fue tan grande que los noticiarios abrían con ellos en lugar de con noticias económicas o de índole política. Fueron la primera banda el desafiar abiertamente a los censores (el primer solista fue Shin Joong-Hyeon en 1972 y ello le valió el internamiento en un psiquiátrico, pero de eso ya hablaremos otro día), atacando a los valores tradicionales de una sociedad que manufacturaba trabajadores, que tenía un bajo índice de libertad de expresión en la música y que era conocida por tener uno de los sistemas educativos más estrictos del planeta. Las leyes de censura se levantaron en 1996, justo el año en el que la banda se separó. Cuatro años después el dúo masculino Brown Eyes se hizo famoso en todo el continente con su éxito 'Already One Year', tema principal de la película 'My Sassy Girl'.

A día de hoy, más de sesenta cantantes o bandas diferentes debutan cada año en un país que se ha convertido en una auténtica 'fábrica de talentos' y en, probablemente, la única alternativa que el resto del mundo tiene que ofrecer a un panorama musical dominado por una industria discográfica anglosajona en declive con perlitas como Justin Bieber, One Direction, Lady Gaga o Kanye West. Los sellos discográficos como YG Entertainment, SM Town, LOEN Music o Starship Entertainment son las nuevas mecas de la música de Asia, casi todas ellas atrincheradas en el barrio de Gangnam, al sur de Seúl, famoso a nivel mundial desde hace un par de años por motivos más que obvios.

En 2010 SM Town llevó a su principal elenco de estrellas en una gira mundial que fue testigo de dos llenos totales en París y que les granjeó nada menos que 1.1millones de dólares en un sólo concierto en Los Ángeles. Ese mismo año, la banda Dongbangshinki ofreció conciertos en París, Milán, Madrid, Londres, Estambul y Barcelona. En 2012 Super Junior anunció una gira por cinco capitales latinoamericanas, siendo esta una región en la que las telenovelas japonesas y coreanas han sido emitidas en abierto desde hace varios años.

Si el K-Pop necesitaba aún algo para consolidarse como una industria musical de talla mundial eso fue el sorprendente éxito del verano de 2012 'Gangnam Style', del irreverente rapero Park Jae-Sang, más conocido como PSY. Con su épico videoclip, que es el más visto en la historia de YouTube con más de 1.800millones de clicks, la canción llegó ubicarse en el número uno de listas de éxitos en países tan diversos como Australia, Brasil, Francia, Israel, España, Italia, Líbano o Gran Bretaña.

De esta manera, el K-Pop se ha convertido en una curiosa mezcla de tendencias occidentales y beats típicos del pop japonés, consiguiendo con ello un sabor único. Los cantantes salen a escena o a la pantalla en ropas estridentes y llamativas, sus looks a menudo modelados en personajes del anime japonés, prestos a conquistar seguidores allende los mares con sus ritmos y bailes mecánicos que mezclan un sonido occidental con un aroma oriental. Todas y cada una de las canciones incluyen un rap en el tercio final y los conciertos se ensalzan con efectos visuales y luminosos de lo más épico.

Obviamente, el K-Pop no vende sólo música, es una imagen, un icono. Aunque la mitad de las bandas que debuten este año desaparecerán seguramente en los dos siguientes o verán a sus cantantes saltar de un grupo a otro, la alta competitividad y la producción interminable de talentos (a menudo quirúrgicamente mejorados) da lugar a bandas o cantantes 'desechables' o a grupos de 'un sólo éxito'. De hecho, la mayor parte de éxitos musicales recientes no logran mantenerse en el número uno de ninguna radio por más de tres semanas. El márketing también juega un papel crucial. Los sponsors, tours y conciertos de debut o de retorno para las estrellas emergentes o que regresan tras un par de años son habituales, ganando mucha atención. Internet se encarga del resto.

Os puede gustar o no. De hecho, hasta podéis llegar a amarlo o a odiarlo, pero parece que el K-Pop ha llegado con la intención de quedarse.



Autor: Ignacio M. Garcia-Galan

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