miércoles, 19 de febrero de 2014

Política, estética y beneficios. Del ayer al hoy en la música coreana.

Kpop

El año pasado, en la entrega de los Premios GAON, los más prestigiosos del panorama musical coreano, YouTube salió como vencedora en la lucha por el premio a la mejor plataforma de nuevas comunicaciones. De esta forma, se convirtió en el primer website no coreano de este tipo en recibir dicho galardón. Pese al carácter tan tremendamente nacionalista de los coreanos, esto no es una sorpresa. A día de hoy, cada vez que alguien abre la ventana principal de YouTube en cualquier rincón del planeta, independientemente de lo que desee buscar, verá que le resulta imposible no toparse con al menos un par de vídeos de K-Pop en el menú de más vistos, recomendados o novedades. Es así como el hallyu se ha expandido de una manera tan notable en los últimos seis años fuera del continente asiático, de forma quasi-viral y con YouTube, indiscutiblemente, habiéndose convertido en una de las ventanas al mundo más valiosas y leales para Corea.

Si bien un servidor se negará en redondo a reconocer a todos los géneros de música coreana actuales como 'K-Pop', que es lo que casi todos los medios de comunicación se empeñan en hacer, es cierto que esta etiqueta la están utilizando con un nivel de aceptación bastante alto la mayor parte de artistas actuales, independientemente de su estilo, debido a la fama que destella.

Décadas atrás, cuando ni YouTube ni Internet existían, el panorama musical coreano estaba controlado de manera mucho más estricta de lo que lo está en la actualidad (porque, sí, sigue estando tremendamente controlado). En realidad, cada cantante tenía el deber de sacar una canción en cada álbum en alabanza de la unidad de los coreanos como pueblo, de ese 'uri' (우리) o 'nosotros' tan característico. Si no, en su lugar se esperaba una pieza que ensalzase la labor del presidente Park Chung-Hee (que subió al poder tras un golpe militar en 1961) y de su excelente labor como guía de la nación. La verdad, es que para finales de los sesenta el culto a la personalidad del general Park no tenía mucho que envidiar al de Kim Il-Sung en el vecino norte.

Cuando en 1972 se le pidió al cantante de rock Shin Joong-Hyeon cumplir con su parte, este se negó a hacerlo diciendo: "No tengo ni idea de cómo hacer eso. Mejor que se lo pidáis a otro". Su castigo fue ver la mayor parte de sus canciones y obras censuradas o directamente prohibidas en la mayor parte de años siguientes, incluyendo su superéxito 'Mi Ji' (Chica Hermosa), que fue tachada de inmoral, ruidosa y degenerada.

Como muchos otros músicos de fama de los sesenta y los setenta, Shin Joong-Hyeon y Cho Yong-Pil comenzaron su carrera con bolos para mantener a los soldados americanos entretenidos en los bares de los barrios de Yongsan e Itaewon, en Seúl. Shin, que quedó huérfano en la guerra, se presentó en la base de Yongsan como Jackie Shin, ganándose en los años siguientes títulos honoríficos como los de 'padrino del rock coreano'. Igualmente, su fama de genio capaz de componer o arreglar una pieza para prácticamente cualquier cantante le llevó a participar en contribuciones a trabajos de cantantes como los ADD4 Kim Jung-Mi, Kim Chu-Ja o las Pearl Sisters, de las que se esperaba fueran con Shin en una gira para entretener a las tropas americanas y surcoreanas destacadas en Vietnam. Las Pearl Sisters, sin embargo, alcanzaron una enorme popularidad en 1968 que les valió un acuerdo épico con una de las discográficas más prestigiosas del país, quedándose así en Corea.

La pausa forzosa a la carrera de Shin Joong-Hyun dio, en parte, lugar al auge de la de Cho, un músico que había flirteado con la música de verbena típica del país, conocida como bbongjak, que Shin había casi llevado al destierro. La diferencia principal entre los dos cantantes, más allá del estilo musical, fue la de que mientras que Cho Yong-Pil nuncá escandalizó en demasía y jugó casi siempre según las normas, al díscolo Shin le pillaron en 1975 en posesión de marihuana y lo arrestaron, internándolo en una institución psiquiátrica durante varios meses no sin antes haber pasado unos cuantos días en los famosos sótanos de la Agencia Nacional de Inteligencia Coreana en Namsan, bien conocido por sus sesiones de tortura.

Cho Yong-Pil arrancó primero como cantante principal first started as the front man of the Kim Trio, lanzando su primer single en solitrio el mismo año en que Shin cayó en desgracia. De ahí en adelante, el Sr.Cho levantó una increíble carrera de rock, baladas, pop y bbongjak que le llevó a a sacar 19 álbumes y a ser el primer artista coreano en actuar en el Carnegie Hall de Nueva York en 1980.

Con la democratización del país a partir de 1992 la dirección y planteamiento de la música coreana cambiaron irremisiblemente, tal y como un servidor ya mencionó en el artículo anterior. El hecho de si esto se debió o no al cambio de corriente política del país o no aún sigue siendo foco de debate, ya que 'Seo Taiji and Boys' dejaron claro entre 1992 y 1996 que aún había mucho que criticar en Corea a nivel social y humano. No obstante, y fuera como fuere, lo que vino de esta fecha en adelante fue única y exclusivamente música comercial, desterrando para siempre la canción protesta y desterrando a los irreverentes al mundo Indie.

Inspirados por el boom de las 'boy band' americanas como Back Street Boys o NSYNC, el K-Pop de finales de los noventa iba a apostar por dos bazas principales: las bandas de looks arrebatadores y el concepto visual de coreografías perfectamente ensayadas, y de moda y estilo típicos del manga y el anime japoneses. Se puede decir que no hay relación entre la música coreana de antes y de después de 1994, con la mayoría de coreanos mayores de 40 a menudo quejándose de que ya no hay música para ellos.

No hay mucho más que pueda comentar ya sobre el fenómeno del K-Pop actual, del que ya se habló de manera bastante extensa en el artículo anterior. Hay, eso sí, aún lugar para hablar de cómo consigue el éxito que logra actualmente. En una entrevista bastante instructiva (que se puede leer en inglés aquí -> http://noisey.vice.com/blog/great-white-hope-how-bradley-ray-moore-accidentally-conquered-k-pop) Bradley Moore, el batería estadounidense de la recientemente creada y exitosa banda de rock 'Busker Busker' reveló algunos de los detalles más ignominiosos y sórdidos del mundillo de la música en Corea, muy a pesar de los directivos de su firma.

La realidad es que el aspecto y vestimenta de cada cantante son elegidos con tremendo cuidado y controlados de manera rigurosa, convirtiendo a cada cantante o bailarín en un producto de la firma en la que está, y en la que de hecho está a menudo desde muy temprana edad. Muchos entran en las academias de formación de las compañías con tan sólo 11 o 12 años, siendo sometidos a dietas, entrenados en baile, gimnasia y aprendiendo idiomas extranjeros durante años antes de su debut.

Las condiciones laborales que mencionan o se intuyen en muchas entrevistas hacen que el glamuroso mundo del K-Pop empiece a emborronarse, con algunos sellos teniendo a algunos de sus cantantes en condiciones que recuerdan más a las de acróbatas de un antiguo circo chino y que parecen estar bastante lejos del aura de superestrellas que desprender. Por si fuera poco, la mayoría de estos cantantes viven juntos en condominios que, en muchos casos, aparte de sus residencias, ¡tienen también las oficinas del sello discográfico, los estudios de grabación y las salas de práctica de baile!
Sí. Comen, viven y duermen en el mismo lugar en que trabajan, casi siempre saliendo sólo para una breve visita familiar, para un concierto, rodar un anuncio o aparecer en algún programa televisivo. Muchos firman sólo por dos o tres años, con las mayores estrellas como Big Bang o 2NE1 consiguiendo dontratos de diez y, al final, en muchos casos, reciben un margen bastante bajo de los beneficios que generan. Si tienen suerte, arrancarán con una carrera en solitario o saltarán al cine o la televisión. En la gran mayoría, no obstante, acabarán olvidados o como juguetes rotos.

Los beneficios generados a la economía nacional por las principales firmas han crecido de forma continua desde 2007. En 2013, SM Entertainment (firma que incluye a grupos como TVXQ, Girls Generation, Shinee o EXO y que dobló sus ingresos año tras año desde 2008) obtuvo unos beneficios netos de 155millones de dólares, con su principal rival YG Entertainment (PSY, 2NE1, Big Bang o Epik High), logrando alcanzar un valor total de 250millones. Con números así, queda claro que el K-Pop se ha convertido en una cuestión de estado.


Autor: Ignacio M. García-Galán

viernes, 14 de febrero de 2014

Ya está aquí el K-Pop. ¡Oh no! ¿U oh si?



Kpop
Si hay algo que ha hecho de Corea uno de los países más populares del Extremo Oriente en los últimos años y ayudado a ubicarlo en el mapa mental de millones de jóvenes en todo el globo eso es, sin duda, la imparable K-Wave u Ola Coreana. La pequeña nación asiática, con un tamaño inferior a la cuarta parte de España, pero con la misma población, ha cimentado en las últimas dos décadas una de las industrias musicales y cinematográficas más prolíficas del mundo. Conocido como 'hallyu' (한 류), este sector artístico famoso por sus legiones de chicas 'cute' y de chicos de aspecto afeminado, que bailan en coreografías casi perfectas al ritmo de sones creados por ordenador, ha conquistado ya Asia y se está posicionando para tomar el resto del planeta bajo la proclama de ser 'el ritmo de Oriente'.

Grupos y cantantes como 2NE1, PSY, BIG BANG, SISTAR, 2PM o GIRLS GENERATION tienen ya clubes de fans en más de 160 países, siendo los exponentes más famosos de una nueva generación de ídolos sistemáticamente entrenados.

Lo curioso es que, dentro de una sociedad tan conservadora, imbuida por las doctrinas confucianas, hasta hace bien poco a los artistas se les consideraba un colectivo de casta inferior, a menudo aplicándoseles el título de 'tantara' (딴따라), bastante poco respetuoso en comparación con el actual trato de 'gasoo' (가수). Mientras que el primero hace referencia al ámbito circense y payasil, el segundo, mucho más respetuoso, les coloca al nivel de estrellas.

Es más, en 2011, una encuesta realizada por El Instituto Coreano de Formación Vocacional arrojó como dato que actor o cantante eran dos de las cuatro profesiones más deseadas entre los jóvenes de ambos sexos de edades comprendidas entre los 11 y los 19 años. No obstante, el concepto negativo asociado al mundo del espectáculo es aún fuerte entre las gentes de la tercera edad.

Para los coreanos que han estudiado este fenómeno, el cual explotan hasta la saciedad para abrirse paso en nuevos mercados, el K-Pop nació en el año 1926 con el éxito de Yoon Sim-Duk 'Himno de la muerte'. Algo curioso si tenemos en cuenta que el fenómeno pop arranca en el resto del globo unos 30-35 años después de esa fecha, y es que a día de hoy, los coreanos parecen aplicar el término K-Pop a toda música comerciable realizada en su país, independientemente del género. La canción de la Srta.Yoon, por ejemplo, era una triste balada de amor prohibido compuesta en época de la ocupación japonesa. El éxito de su obra, que también fue cantada en japonés, le ganó una actuación en Tokyo, muriendo en el viaje a la capital nipona cuando ella y su productor, que era además su amante y estaba casado, saltaron al agua desde el barco en el que viajaban. Tenía 29 años y, como a todas las estrellas que fenecen jóvenes, la muerte la convirtió en leyenda.

Las canciones coreanas se han caracterizado, por norma general, por sus ritmos tristes y melancólicos durante décadas. Este es un rasgo, según aquellos que se dicen estudiosos de la música del país, característico del "sufrimiento de un pueblo dividido y que pasó cuarenta años bajo el yugo nipón". Aquellas sonatas que hablan de amores prohibidos o imposibles, o del sentimiento del pueblo por su patria, fueron la corriente principal hasta bien entrada la década de los sesenta. A partir de ahí, la influencia americana sería imparable.

La presencia de tropas estadounidenses en Corea ha sido bastante amplia desde 1945 y los discos traídos por la soldadesca y las emisoras de las fuerzas armadas empezaron a causar sensación entre el público coreano joven. Para 1965 Lee Min-Ja se convirtió en la primera cantante femenina de culto desde Yoon Sim-Duk al lanzar su éxito 'Camellia Lady', sobre una mujer despechada que acaba trabajando en un sórdido bar llamado Camellia. Fue también la primera cantante del país asiático en lucir sin pudor la minifalda. Consiguió vender más de 100.000 copias de dicho álbum, entrando en 1991 en el Libro Guiness de los Records como la cantante coreana más industriosa, con 2.069 canciones y 569 álbumes y singles en su haber. Poco después, cantantes como Yoon Bok-Hee, Shin Joong-Hyeon y Cho Yong-Pil se iban a encargar de introducir el rock, el soul e incluso la música psicodélica tan característica de finales de los sesenta y principios de los setenta.

'Seo Taiji and Boys' fue la banda que marcó el antes y el después. En la década de los noventa, con la llegada de la democracia llegó también la de la música comercial pura y dura. Aquella época de flirteo con las tendencias occidentales quedó atrás para entrar en una de copia o inspiración casi absoluta. Llegaron también el hip-hop, el heavy metal y el rap, precisamente con 'Seo Taiji and Boys' combinando estos tres estilos al mismo tiempo. Se hizo habitual que nuevos grupos, como HOT, S.E.S, TURBO o Shin Hwa vendieran más de un millón de copias en una época en la que internet estaba aún en pañales. Fue en esta misma década cuando el número de trabajadores y estudiantes extranjeros en el país comenzó a crecer, ayudando así a expandir la fama de las estrellas coreanas por los países vecinos. En 1999 varios grupos coreanos lanzaban ya álbumes grabados en mandarín o en japonés y, en 2002, BoA se convirtió en la primera en sacar uno completamente en inglés.
 
Fue también el arranque de la 'Idol Era'. Cuando 'Seo Taiji and Boys' se separaron en 1996 el revuelo fue tan grande que los noticiarios abrían con ellos en lugar de con noticias económicas o de índole política. Fueron la primera banda el desafiar abiertamente a los censores (el primer solista fue Shin Joong-Hyeon en 1972 y ello le valió el internamiento en un psiquiátrico, pero de eso ya hablaremos otro día), atacando a los valores tradicionales de una sociedad que manufacturaba trabajadores, que tenía un bajo índice de libertad de expresión en la música y que era conocida por tener uno de los sistemas educativos más estrictos del planeta. Las leyes de censura se levantaron en 1996, justo el año en el que la banda se separó. Cuatro años después el dúo masculino Brown Eyes se hizo famoso en todo el continente con su éxito 'Already One Year', tema principal de la película 'My Sassy Girl'.

A día de hoy, más de sesenta cantantes o bandas diferentes debutan cada año en un país que se ha convertido en una auténtica 'fábrica de talentos' y en, probablemente, la única alternativa que el resto del mundo tiene que ofrecer a un panorama musical dominado por una industria discográfica anglosajona en declive con perlitas como Justin Bieber, One Direction, Lady Gaga o Kanye West. Los sellos discográficos como YG Entertainment, SM Town, LOEN Music o Starship Entertainment son las nuevas mecas de la música de Asia, casi todas ellas atrincheradas en el barrio de Gangnam, al sur de Seúl, famoso a nivel mundial desde hace un par de años por motivos más que obvios.

En 2010 SM Town llevó a su principal elenco de estrellas en una gira mundial que fue testigo de dos llenos totales en París y que les granjeó nada menos que 1.1millones de dólares en un sólo concierto en Los Ángeles. Ese mismo año, la banda Dongbangshinki ofreció conciertos en París, Milán, Madrid, Londres, Estambul y Barcelona. En 2012 Super Junior anunció una gira por cinco capitales latinoamericanas, siendo esta una región en la que las telenovelas japonesas y coreanas han sido emitidas en abierto desde hace varios años.

Si el K-Pop necesitaba aún algo para consolidarse como una industria musical de talla mundial eso fue el sorprendente éxito del verano de 2012 'Gangnam Style', del irreverente rapero Park Jae-Sang, más conocido como PSY. Con su épico videoclip, que es el más visto en la historia de YouTube con más de 1.800millones de clicks, la canción llegó ubicarse en el número uno de listas de éxitos en países tan diversos como Australia, Brasil, Francia, Israel, España, Italia, Líbano o Gran Bretaña.

De esta manera, el K-Pop se ha convertido en una curiosa mezcla de tendencias occidentales y beats típicos del pop japonés, consiguiendo con ello un sabor único. Los cantantes salen a escena o a la pantalla en ropas estridentes y llamativas, sus looks a menudo modelados en personajes del anime japonés, prestos a conquistar seguidores allende los mares con sus ritmos y bailes mecánicos que mezclan un sonido occidental con un aroma oriental. Todas y cada una de las canciones incluyen un rap en el tercio final y los conciertos se ensalzan con efectos visuales y luminosos de lo más épico.

Obviamente, el K-Pop no vende sólo música, es una imagen, un icono. Aunque la mitad de las bandas que debuten este año desaparecerán seguramente en los dos siguientes o verán a sus cantantes saltar de un grupo a otro, la alta competitividad y la producción interminable de talentos (a menudo quirúrgicamente mejorados) da lugar a bandas o cantantes 'desechables' o a grupos de 'un sólo éxito'. De hecho, la mayor parte de éxitos musicales recientes no logran mantenerse en el número uno de ninguna radio por más de tres semanas. El márketing también juega un papel crucial. Los sponsors, tours y conciertos de debut o de retorno para las estrellas emergentes o que regresan tras un par de años son habituales, ganando mucha atención. Internet se encarga del resto.

Os puede gustar o no. De hecho, hasta podéis llegar a amarlo o a odiarlo, pero parece que el K-Pop ha llegado con la intención de quedarse.



Autor: Ignacio M. Garcia-Galan