viernes, 10 de enero de 2014

Ciclo Zhang Yimou en la Filmoteca - Cine Doré

[Fuente: Cine Doré] Por primera vez en la Filmoteca dedicamos un ciclo Zhang Yimou , máximo representante de la quinta generación de la escuela de cine de China, a la que pertenece también Chen Keige por ejemplo. Zhang Yimou es considerado el más occidental de los cineastas orientales y es uno de los que mejor difusión han tenido en Europa. El ciclo incluye todos los largometrajes que realizó en solitario, con películas como Sorgo rojo (1987) Keep Cool (1997) o La casa de las dagas voladoras (2004). Este ciclo continuará en febrero con segundos pases de algunas de sus películas.

Zhang Yimou

La programación de sus películas es la siguiente: 


ENERO 2014

"Ju Dou, semilla de crisantemo": domingo 12, 21:20; 

"El camino a casa": domingo 19, 21:30; viernes 24, 17:30; 

"Sorgo Rojo": sábado 18, 19:40; 

"Qiu Ju, una mujer china": jueves 16, 17:30. 

"Hero": martes 22, 17:30; 

"Happy Times": martes 21, 20:00.

"¡Vivir!": martes 14, 21:30; 

"La joya de Shanghai": miércoles 15, 19:30; jueves 23, 21:50.

"Mantén la calma": jueves 16, 19:30; sábado 25, 21:45.

"Ni uno menos": viernes 17, 19:30; martes 22, 21:15. 

"La casa de las dagas voladoras": domingo 26, 19:15

"la maldición de la flor dorada": martes 28, 19:30.

"Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos": miércoles 29, 17:30.

"Las flores de la guerra": jueves 30,  20:00.

"Amor bajo el espino blanco": viernes 31, 17:30.

Zhang Yimou es un director internacionalmente aclamado que trabaja en la República Popular China. Se graduó el quinto de la clase, en 1982, en la Academia de Cine de Pekín, con compañeros como Chen Kaige y Tian Zhuangazhuang. Esta clase formó el núcleo de jóvenes cineastas de la denominada Quinta Generación que realizó un nuevo cine chino que explotó en las pantallas de todo el mundo hacia mediados de la década de 1980.

En las películas de la Quinta Generación se mantiene la antigua preocupación del cine chino por China como nación. Sin embargo, estos cineastas rechazan la angustia politizada por la supervivencia nacional de las películas de la primera mitad del siglo XX y el heroísmo de clase del cine realista socialista a partir de 1949 bajo Mao Zedong. Sus películas osan ser diferentes y se atreven a deconstruir la China que conocen. Dos décadas después, Zhang Yimou es uno de los directores más prolíficos, versátiles y significativos de esta Quinta Generación. Su rúbrica como cineasta es una forma de narrar dominada por la exposición visual, especialmente de sus estrellas femeninas.

Esta exposición forma parte del complejo retrato de las generaciones y el género de la obra de Zhang, que se remonta a los debates sobre la modernidad China de principios del siglo XX.

Zhang nació en Xi'an en 1951 de unos padres de una clase social "mala" y al parecer tuvo que vender su propia sangre para comprar su primera cámara. Creció en la China socialista donde la lucha de clases dominaba la vida y la literatura. Como muchos jóvenes chinos de su tiempo fue enviado a granjas y fábricas durante la Revolución Cultural lo que le permitió obtener un conocimiento de la vida en China. Su carpeta de fotografías le ayudó a conseguir la admisión en el Departamento de Cinematografía de la Academia de Cine de Pekín en 1978, tras impugnar con éxito la decisión de prohibírselo por razones de edad. Tras graduarse fue enviado como director de fotografía a un pequeño estudio del interior del país que no tenía la tradición de aprendizaje de los grandes estudios de la costa. En esa época los estudios locales estaban adquiriendo mayor control sobre la producción cinematográfica conforme se iba desmantelando progresivamente el sistema propiedad del Estado.

Sorgo Rojo














Su debut como director, Sorgo Rojo (1987) fue también la primera película de la Quinta Generación que tuvo un público masivo en su propio país y los catapultó a él y a su estrella, Gong Li, a la fama nacional e internacional. Tony Rayns afirma que es claramente "la película de un fotógrafo", con imágenes exuberantes y una trama mínima. Su éxito le consiguió financiación internacional para sus dos películas siguientes, Semillas de crisantemo (1990) y Linterna roja (1991). Estas tres películas forman una trilogía que consolidó su reputación en el extranjero, pero ambas fueron prohibidas en China hasta que rodó una película de tema contemporáneo aprobada por el Partido Comunista, Qiu Ju, una mujer china (1992). Muchos ven este cambio de lo mítico al rodaje del cine de masas como la capitulación de Zhang a las autoridades del Partido y algunos ven en ella el origen de un declive en su obra posterior. Sin embargo, Zhang lo ve de otra manera. Él busca constantemente la diversidad y creía que las tres primeras películas eran demasiado similares: "Pasaba de rojo a rojo. No quiero que el público diga, '¡Ah, sí, otra de Zhang Yimou!' cada vez que ruede una película."

Su cine pasó de los temas históricos a los mayoritariamente contemporáneos en la segunda década de su carrera. En los inicios de su tercera década, Zhang cambió nuevamente de estilo con Héroe (2002), una película histórica de gongfu que une lo mítico con el más popular de los géneros chinos, las artes marciales. La forma visual de narrar de Zhan resulta evidente en sus primeros trabajos como director de fotografía. Tony Rayns, uno de los primeros y más astutos comentaristas occidentales de la obra de Zhang, atribuye a la fotografía de Zhang el deslumbrante aspecto visual de One and Eight y Tierra amarilla , las dos películas pioneras del cine de la Quinta Generación. En pocas palabras, Rayns sostiene que fue "co-creador" con sus directores; en Tierra amarilla, por ejemplo, Zhang Yimou, el director y el director artístico aparecen en el mismo fotograma. Estas dos películas se recrean en la forma cinematográfica. Rompen deliberadamente todos las normas (chinas) establecidas, usando composiciones descentradas, rodaje en exteriores e imágenes desnudas pero deslumbrantes para contar historias con una trama mínima y finales ambiguos.

Mientras estas películas son obras colectivas, su aspecto visual muestra un método de trabajo que informa las películas posteriores como director de Zhang Yimou. Zhang dice que siempre adapta películas a partir de historias que le gustan. Luego decide su marco estilístico general: si las rueda de forma expresionista/simbólica (xieyi), como la trilogía, o realista (xieshi) como Qiu Ju, una mujer china . Está claro que con frecuencia opta por el aspecto visual de las películas en este momento. En términos de la pintura tradicional, este hecho se denomina liyi, la imagen-idea que anima y da coherencia a una obra. Las imágenes-ideas de sus películas más conocidas incluyen el rojo vibrante del yang (masculinidad, ceremonias de boda, sangre, fuego y linternas rojas) de la trilogía, la aspereza del docudrama de Qiu Ju, una mujer china , la idea central de las sombras chinescas de Vivir (1994), el cine negro de La joya de Shanghai (1995) y el estilo de calendario de El camino a casa (1999). Se admite generalmente que la imaginería visual de Zhang redefine la política sobre el yo y la identidad de China.

En la primera década, sus imágenes giraban alrededor del poder sexual, la continuidad reproductiva y el espectáculo del cuerpo femenino en la pantalla. Mujeres jóvenes y hermosas, interpretadas por Gong Li, son esposa-hija-madre-amante-virgen-vampiresa en la trilogía. Sorgo Rojo rompe los tabúes culturales relativos a la representación del éxtasis, el orgasmo y la fecundidad de la mujer en la pantalla. Atrevidos primeros planos del rostro de Jiu'er jadeando y con los ojos muy abiertos en la secuencia de la silla de manos de la boda y, también, en la escena del secuestro en el sorgo salvaje no tenían precedentes en el cine chino continental. En Sorgo Rojo el deseo femenino no es sólo una fuerza de la naturaleza sino la base de una comunidad vibrante y productiva hasta que es destruida por los invasores japoneses.

Los primeros planos eróticos se mantuvieron en las dos películas siguientes, como en las escenas del baño y de la seducción de Semilla de crisantemo y los rituales preliminares del masaje de pies y el encendido de linternas en Linterna roja . Las heroínas de Gong Li en la trilogía son más que imágenes eróticas de bellas novias vendidas a ancianos. Se las mira con placer, naturalmente, pero estas mujeres también devuelven la mirada, y al hacerlo activamente eligen su destino. Jiu'er en Sorgo Rojo elige a su amante, marido y futuro padre de su hijo desde dentro de la silla de manos, lo que la lleva a matar al marido anciano y leproso. Ella muere combatiendo a los japoneses. Judou elige, incestuosamente y en secreto, a su hijo, sobrino, amante y futuro padre de su hijo para huir de su brutal pero impotente marido. Su hijo mata tanto a su padre biológico como al social. Judou se suicida incendiando la fábrica de tintes que la aprisiona. Ambas heroínas mueren gloriosamente. Por el contrario, de Songlian, en Linterna roja , la noche de su boda se mira narcisísticamente al espejo, que le devuelve la mirada. Ella elige torturar a una criada que se acuesta con su marido y fingir un embarazo para manipular al marido y las otras tres esposas mediante la posibilidad de tener un hijo varón. No hay ningún amante joven que la salve. El plan se descubre. Sus linternas rojas apagan a negro para siempre. Se vuelve ignominiosamente loca.

Zhang codifica el género mediante el color en las tres historias. Para Jiu'er, el rojo del yang (la masculinidad) domina la silla de manos, el sorgo salvaje, el vino de sorgo que mantiene a su familia y el fuego que la consume al final. Esta fuerza roja se convierte literalmente en el poder blanco y negro del yin (la feminidad) y la muerte bajo las normas ancestrales transmitidas de padre a hijo tanto en Judou como en La linterna roja . El patriarcado es letal en estas películas y muchos comentaristas han vinculado los ancianos de la trilogía con los líderes envejecidos de China, especialmente tras el aplastamiento de los activistas el 4 de junio de 1989. La trilogía es probablemente la obra maestra de Zhang. Su potencia visual descansa sobre la sexualidad femenina y el espectáculo de la pantalla.

Su poder narrativo descansa en la reelaboración del debate de principios del siglo XX sobre el patriarcado chino, la liberación y la modernidad. Lu Xun, el escritor chino más conocido de principios del siglo XX fue un crítico mordaz del confucianismo, especialmente de la piedad filial. Instaba a los padres a liberar a los jóvenes, liberando así a la sociedad. Sin este cambio sistémico, escribió, los niños son socializados en una sociedad caníbal que devora a todo el mundo. En este marco, las mujeres jóvenes que desafían al sistema en el cine social-realista chino de los años treinta mueren casi siempre. El Partido Comunista Chino reivindicó posteriormente que había liberado a las masas de la servidumbre confucionista y capitalista: hombres, mujeres y niños. Sin embargo, el cine de la Quinta Generación asignó al Partido el papel de patriarcado político en lo que constituía una crítica social devastadora.

En la trilogía, Zhang va incluso más allá. Los ancianos personifican un sistema que jamás renuncia al poder. La libertad viene únicamente del parricidio, real o simbólico, ejecutado por los hijos pero instigado por el deseo femenino. Las mujeres hacen de agentes. Su habilidad para elegir un hombre es el catalizador del cambio social, para mejor en el caso de los campesinos de Sorgo Rojo , o para peor en los hogares artesano e ilustrado de Semilla de crisantemo y Linterna roja , respectivamente. De ahí que muchos comentaristas califiquen a la trilogía de exploración del conflicto edípico, basado en controles ancestrales sobre el deseo femenino más que en el deseo real de los hijos por sus madres biológicas.El argumento no es ya que los padres deben liberar a sus hijos sino que los hijos deben matar a los padres para liberarse a sí mismos. El espectáculo femenino continúa en películas posteriores, como el retrato de Gong Li de una cantante en La joya de Shanghai o el lírico retrato del amor de Zhang Ziyi en El camino a casa . Incluso cuando enmudece el espectáculo, un denominador común de la obra de Zhang Yimou son los personajes femeninos fuertes cuyos deseos individuales más profundos, ya sean de amor, sexo, hijos, justicia o simple supervivencia, cuestionan los sistemas que los amenazan. Este individualismo está muy alejado del cine social-realista chino, que legitimaba únicamente el deseo colectivo de clase como principio y fin de cualquier narración. De ahí que la liberación del deseo en las películas de Zhang personalice la búsqueda de la liberación colectiva en China, siempre prometida pero nunca alcanzada.

Aunque fije la mirada en la mujer, en todas las películas de Zhang Yimou se esconde una masculinidad muy diferenciada. Los papeles masculinos distinguen generación y género, incluyendo habitualmente la mirada moral de los jóvenes: "la mirada del hijo". La "mirada del hijo" es la fuerza de (des)legitimación que se encuentra en el interior y recorre todas las formas narrativas cinematográficas. El hijo puede ser de sangre, un nieto, sobrino, sustituto o incluso tan solo un deseo. Los diversos personajes masculinos ofrecen posibilidades de elección social a las mujeres jóvenes y las ramificaciones reverberan a través del "hijo" o de la falta de hijos en Linterna roja . Cuando le planteé esto a Zhang, él lo negó rotundamente una y otra vez. No obstante, la "mirada del hijo" unifica la obra de Zhang. Los hijos y los nietos son los herederos de sus respectivas familias en la trilogía. El nieto cuenta la vida y la muerte heroicas de su madre en Sorgo Rojo ; el malvado heredero de la familia pervertida de Judou propina los golpes y palizas y da muerte a sus padres; el hijo fantasma es tanto una esperanza de futuro como la muerte de éste para Songlian en Linterna roja .

Películas posteriores se hacen eco de la "mirada del hijo" de Sorgo Rojo , como en el nieto superviviente de Vivir o en los recuerdos de "mi padre y mi madre", traducción literal del título en chino de El camino a casa . Pese al consciente cambio de estilo, todo el argumento de Qiu Ju, una mujer china descansa en tener hijos. Si se lee a través del tema del padre y el hijo, sin embargo, Qiu Ju, una mujer china es subversiva: presenta a la ley como una ruptura de la comunidad al criminalizar una disputa civil y encarcelar al jefe, el "padre social" del bebé. El primer plano final, y único, del rostro de Qiu Ju, sola en la carretera, se congela en el aislamiento, la incredulidad y la angustia. Así, el "hijo" da comienzo a la película y la concluye. La visualización más clara de la "mirada del hijo" se produce en La joya de Shanghai , en la que los bajos fondos de Shanghai se ven a través de los ojos de Shuisheng, un chico de campo de 14 años que pertenece a la tríada de la familia Tang. La cámara sigue con frecuencia a Shuisheng, y a través de sus ojos vemos traiciones, guerras de bandas y ejecuciones. Al final ve literalmente al revés el mundo cruel cuando cuelga de los tobillos en la barcaza del Padrino.

Zhang de nuevo recupera visualmente en traducción un poderoso tema de principios del siglo XX, la reelaboración de la mirada infantil de Hans Christian Andersen como única mirada que advierte la verdad del traje nuevo del emperador. El muchacho es impelido hacia el mal incluso cuando es testigo de su brutalidad. No obstante, podríamos decir que el propio Zhan Yimou es un hijo de China cuya obra mira hacia el pasado, el presente y el futuro a través del "hijo". En este sentido, generación y género son igualmente importantes en sus películas, si bien fija la mirada a veces de forma espectacular en sus intérpretes femeninas. Gong Li es su estrella más famosa y sus películas con ella son sus películas más famosas.

Su propensidad por lo visual ha sido fuertemente criticada en China por su exotismo y falta de autenticidad histórica. Sin embargo, Zhang no reivindica que sus películas sean documentos sobre China o su gente; él crea mundos de ficción mediante imágenes en movimiento que a menudo no resultan familiares, conmocionan, seducen y subvierten. En cambio documenta el deseo, temas que están ahí y que obsesionan el alma nacional desde hace mucho tiempo, utilizando imágenes-ideas seductoras que unen la realidad, los sueños y las pesadillas.

Mary Farquhar . "Zhang Yimou", en Senses of Cinema . Mayo 2002

Fuente: Programa del Cine Doré Enero 2014







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