lunes, 28 de enero de 2013

El Pequeño Chen de José María Vilchez. Segundo premio del XII Certamen de Relatos Cortos de Nerja





Les presentamos a continuación el relato escrito por José María Vilchez titulado El Pequeño Chen, Segundo Clasificado en el XII Certamen de Relatos Cortos organizado por la asociación "La Aventura de Escribir", en la localidad de Nerja, en Málaga.



Nada mejor para presentar al autor que utilizar sus propias palabras que a continuación escribimos.

Mi nombre es José María Vilchez, soy un lector compulsivo de 33 años aficionado al dibujo y la lectura de Manga japonés, así como de literatura fantástica y de ficción en casi todos sus géneros. Este relato ha sido mi primera incursión en la escritura literaria y en los concursos.

Mi interés por el mundo asiático proviene de la interacción con jóvenes japoneses. En mi pueblo (Frigiliana) existía una escuela de español para japoneses, y gracias a ella entablé una gran amistad con un estudiante de esa nacionalidad. El intercambio de impresiones, de puntos de vista y de culturas me llegó muchísimo y desde entonces soy un enamorado de Asia en general, y de Japón en particular. A raíz de esa relación me sumergí un poco en la cultura japonesa, el sintoísmo y sobre todo el budismo, que me apasiona aunque no lo practique.

Centrándome en el relato, he de matizar que los relatos del concurso debían tener como tema central "Espejos Rotos". Quise en un principio ubicar el relato del pequeño Chen en una era y con unos personajes reales de la historia China aunque al final lo ubiqué en un "entorno asiático indefinido" a pesar de usar nombres chinos para los personajes. Sobre la trama, solo puedo decir que se debe a un buen número de horas de "ensayo y error" tratando de meter espejos rotos en el relato, combinado con mi afición por filosofar. Debo decir que fui el primer sorprendido con el resultado final, ya que jamás había intentado escribir algo así. Fue una experiencia enorme tanto a nivel de escritura como de autoconocimiento.

Sobre nuevos proyectos, tengo pensado retomar el personaje de Chen en pequeños relatos cortos. Mientras tanto trabajo en otro relato breve, de distinta temática, titulado Katerina.


"EL PEQUEÑO CHEN"

Por: Darkcross.

El niño y el anciano compartían un tazón de arroz al borde del camino tras un largo paseo matinal por el bosque. Era esta un práctica común entre ellos a pesar de no ser familiares.

El padre del pequeño, un rico señor feudal, había asignado al anciano Shang Guan Liu como su tutor, igual que su padre hizo antes que él. Este le enseñaba todo lo que estaba a su alcance, y ,( lo que más le satisfacía), respondía a todas las preguntas e inquietudes que la insaciable curiosidad del pequeño le planteaban.

Hoy, el pequeño Chen le sorprendió con su pregunta:

-" Anciano, (siempre le llamaba así cariñosamente), si pudieras, te gustaría volver a tener mi edad?"

El anciano lo pensó durante no más de dos segundos, y respondió con un rotundo "No".

Desde luego no era esta la respuesta que esperaba el joven, y así lo demostraban sus enormes ojos, abiertos por la sorpresa.

- ¿Me estás diciendo la verdad, anciano? -volvió a preguntar. -¿No añoras la juventud, la fuerza, la vida que me queda por delante?

El anciano le miró a los ojos sonriente y, poniéndole la mano en el hombro, volvió a decirle:

-"No".

Fue la reafirmación de la respuesta del anciano lo que finalmente hizo al joven Chen soltar sus palillos y mirarle con toda la atención que su pequeño cuerpo podía expresar.

-Cuéntame porqué, por favor.

Y así ,mientras el anciano hablaba y el niño asentía bebiéndose cada palabra, el sol llegó a su punto más álgido y emprendieron el camino de regreso a palacio. El anciano, disfrutando del paisaje y sus aromas. El niño, en completo silencio. Ensimismado. Perdido en sus pensamientos. Al parecer, las palabras habían calado hondo en su alma, pues aun andaba deambulando entre ellas. El anciano no habría sabido decir si disfrutándolas, pero desde luego, saboreándolas.

Llegaron a palacio, y la familia se encontraba reunida al completo para comer.

Comenzó entonces un fabuloso desfile de bandejas con los más exquisitos manjares que uno pudiese imaginar. Se encontraban sentados a la mesa los dos hermanos de Chen, así como sus padres. Ocho años contaba Chen por aquellos días. Tenía un hermano mayor, de 14 años, y una hermana pequeña, de 5. Sus padres también eran bastante jóvenes, y se encontraban charlando afablemente sobre los sucesos de la mañana.

Tras el desfile de criados, y con la opulenta mesa preparada, todos empezaron a dar buena cuenta de la comida. Todos menos uno. El pequeño Chen jugaba distraídamente con la comida mientras su mente parecía estar muy lejos de allí.

No tardó mucho su padre en percatarse y , con cierto tono de preocupación, (No era la falta de apetito algo característico de Chen , en absoluto) le preguntó:

- ¿Te ocurre algo hijo? ¿No te gusta la comida?

Este, sobresaltado, miró a su padre pero tardó unos segundos en responder.

-No le pasa nada a mi comida , Padre. Es solo que...esta mañana las enseñanzas del anciano me han dado que pensar.

-¿Y sobre que versaban, hijo?

-Sobre la vida, Padre. Le pregunté si querría volver a tener mi edad, y me respondió que no.

-Pero eso es absurdo hijo, ¿Quién no querría volver a su juventud?

-El anciano, Padre. Y ahora yo mismo dudo de si querría hacerlo cuando llegue a su edad.

El cabeza de familia no salía de su asombro ante una respuesta tan extraña y profunda en un niño tan joven. Estuvo a punto de decir algo cuando de repente el pequeño Chen se levantó de la mesa y, tomando a un sirviente de la mano, desapareció por el pasillo. Lo único que le dio tiempo a escuchar al resto de comensales fue: -¡Déjame demostrártelo, Padre! -

No sabía este si enfadarse por la falta de respeto al levantarse de la mesa de aquella manera, o sentirse satisfecho por las inquietudes filosóficas que demostraba su hijo. Finalmente optó, como el resto de los presentes, por la curiosidad, y esperó pacientemente a que el niño volviera.

Lo hizo éste pocos minutos después, portando un precioso pañuelo en una mano, y una pequeña espada ceremonial en la otra. El criado, a sus espaldas, portaba, a duras penas, un enorme y ornamentado espejo de cuerpo entero y, sobre sus hombros, una sábana bordada de gran grosor.

El pequeño daba órdenes al criado con excitación, y nada podría haber preparado al resto de los presentes para lo que hizo a continuación. Colocó al criado con el espejo de pié, extendió la sabana en el suelo frente a el, y, sin pensárselo dos veces, arremetió con el pomo de la espada contra el espejo, que se quebró en una miríada de cristales.

Su madre ahogó un grito de horror al ver tan bello espejo destrozado, y el ruido atrajo al resto de sirvientes, sobresaltados. Pero la expresión del cabeza de familia era casi divertida. Estaba totalmente intrigado por saber qué tramaba su hijo.

El pequeño se arrodilló al lado de la sábana que contenía los trozos caídos del espejo y, cogiendo un pedazo pequeño con el pañuelo, se lo mostró a su padre y dijo.

-Padre, la vida de una persona es como un espejo roto.

Colocó la pequeña pieza sobre el marco del espejo, ahora vacío.

-Este sería el momento de nacer, Padre. Si miras este pequeño trozo, eres incapaz de ver apenas nada. Todo lo que te rodea, está por descubrir. Ni siquiera puedes verte a ti mismo. No sabes quién eres.

Estaba claro que el niño recitaba las palabras del anciano, pero lo hacía con tal seguridad y convicción que parecían propias Su padre cruzó los brazos sobre el pecho y asintió en silencio. Chen cogió varios cristales pequeños y con suma habilidad los fue encajando entre sí como si de un puzle se tratara. Había utilizado todos los trozos pequeños y estaba reconstruyendo buena parte de la mitad inferior del espejo.

-Son pedacitos pequeños, pero son muchos, Padre. Son los aprendizajes de la niñez. Aunque muy distorsionado, ya puedes observarte, conocerte, y puedes percibir un poco lo que está a tu alrededor, pero - y levanta un dedo hacia la parte superior del marco, aun vacio - todavía tienes mucho por ver y descubrir.

El padre frunce el ceño pensativo, pero no dice nada.

Chen, ahora recogiendo con su pañuelo trozos algo más grandes, sigue reconstruyendo el espejo, que ahora arroja una imagen más nítida y abarca casi tres cuartas partes del marco.

-Los aprendizajes de la adolescencia y la edad adulta, Padre. Son más grandes, más firmes. Tu ya puedes verte. Incluso casi puedes ver detrás de ti a Madre y a mis hermanos, si te fijas. Puedes ver lo que te rodea, eres consciente de dónde estás y con quién. Te has hecho más sabio. Pero todo se asienta sobre los trozos más pequeños. Y sigues estando incompleto.

Vuelve el pequeño a su tarea de escoger y colocar trozos de espejo. Los pedazos son de gran tamaño ahora. Cuando se da por satisfecho, apenas quedan uno o dos trozos en la alfombra, y el espejo está reconstruido casi en su totalidad.

-La madurez- afirma Chen con un enérgico asentimiento.- Ya puedes vernos a todos, Padre. Puedes verte casi por completo, Los pedazos de espejo son grandes, como tus conocimientos sobre ti y sobre la vida. Pero sigues estando incompleto.

El padre, ahora muy intrigado, se acerca a la sábana y comienza a colocar en el marco los últimos pedazos, los más grandes, mientras dice:

-Creo que ya lo entiendo hijo, estos pedazos que quedan son la vejez, ¿Verdad?. Cuando sea anciano, me habré completado. Todo gracias a lo que he vivido y aprendido con la edad. Al anciano no le gustaría volver a la niñez, no le gustaría volver a tener tu edad, porque ahora tiene pleno conocimiento de sí mismo, de los que tiene a su lado, y de la vida. ¡El anciano nos quiere demostrar el valor de la sabiduría adquirida con los años!

La expresión de su cara denota lo contento de sí mismo que está por haber comprendido la metáfora. Pero al mirar a su hijo, y antes de colocar el último pedazo, ve que éste no se encuentra satisfecho. Vuelve a tener la expresión de ensimismamiento y duda que tenía durante el almuerzo. Sin entender nada, coloca el último pedazo en el espejo, y al retirar la mano, se hace un profundo corte en un dedo. El dedo comienza a sangrar y éste grita una grosería que enseguida le hace avergonzarse de sí mismo, pero que no ha podido contener por el dolor.

Su esposa se acerca a socorrerle.

Su hijo mayor, pone cara de miedo, y luego de preocupación.

Y su hija pequeña, no puede evitar soltar una risilla tímida al escuchar la palabrota en boca de su siempre correcto padre.

Pero justo cuando éste se disponía a regañarla, una exclamación a voz en vivo vuelve a sobresaltar a todos los presentes.

-¡YA LO HE ENTENDIDO! - Exclama Chen, apasionadamente. -¡POR FIN!

-¿Se puede saber de qué hablas, hijo? - dice su padre sujetándose el dedo herido.

-Es simple, padre. No entendía por qué el espejo tenía que estar roto, y el anciano se negó a explicármelo. Me dijo que tendría que averiguarlo por mí mismo. Y yo no podía dejar de darle vueltas a que, aunque nos permite vernos por completo, el espejo queda lleno de grietas. Las líneas que separan los trozos de espejo, sus bordes, las grietas, nos siguen dificultando el vernos con total claridad. Para mí, eran un estorbo. ¡Pero ya he comprendido su significado! ¡Acabas de mostrármelo, Padre! ¡Ya sé qué son las grietas!

-Pues ilumínanos hijo, no nos hagas esperar más.

-El espejo debía estar roto para que existieran esas grietas. Esas grietas sujetan todo el espejo. Hacen que esté unido. que puedas añadir otras piezas. Otras personas, otros "espejos rotos" tendrán más grietas, o menos grietas, pero todos las tienen, y demuestran además que lo que no te permiten ver, es tan importante como lo que ves en el espejo, Son imprescindibles porque sin ellas, las piezas no podrían encajar entre sí. Unirse. Hacerte completo. Esas grietas han demostrado poder producir rabia y dolor- y señala a su padre con el dedo aun goteando sangre- , amor- y señala a su madre, que salió corriendo a socorrerle - miedo, y preocupación, - y señala a su hermano, aún un poco pálido- y también risas y alegría- dice, señalando a su hermana pequeña que, ruborizada por haberse reído de su padre, se tapa la boca.

Levanta la cabeza con determinación y, en un gesto muy categórico para alguien de su edad, lanza un dedo hacia el cielo y afirma:

"Esas grietas, Padre, son los sentimientos"

En un rincón apartado del salón, el anciano Shang Guan Liu, que había estado escuchando todo desde que oyó romperse el espejo, levanta la barbilla y sonríe para sus adentros, henchido de orgullo.

Escrito por Alicia Lasso

jueves, 24 de enero de 2013

Hong Kong 2.0

Ahora, incluso para los gángsters se ha acabado la época dorada. Buena parte de ellos ha trasladado sus operaciones a la China continental, porque al igual que vieron las grandes empresas antes que ellos, el mercado chino es más grande, la mano de obra más abundante y los costes, más bajos. Eso ha ayudado a limpiar algunas zonas de Hong Kong bastante rápido, siendo esta ciudad un lugar pequeño donde no siempre es fácil esconderse. Ahora, con autobuses y trenes saliendo a Shenzhen cada quince minutos, la expansión del negocio es más suave y rápida.

Las perspectivas de crecimiento económico siguen siendo excelentes, pero para muchos hongkongueses el cambio en los valores sociales e incluso en el sistema educativo y judicial les está dejando en una posición bastante delicada. A medida que la antigua colonia británica se convierte en uno de los símbolos por excelencia de la Nueva China, también se está volviendo más dependiente de esta, dejando en evidencia que más allá de lo bonito que pueda sonar el eslogan de "Un país, dos sistemas", la influencia de Pekín, que es quien corta el bacalao, está creciendo de una forma silenciosa, pero significativa con el paso del tiempo.

A medida que el pasado año, 2012, ha marcado el 15º aniversario del retorno de Hong Kong a China, la mayoría de los que visiten la ciudad dirán que pocas cosas han cambiado más allá del creciente tráfico y de los nuevos rascacielos que nunca dejan de alzarse, convirtiéndose en el principal icono de esta metrópolis, uno de los principales centros de comercio y finanzas a este lado del mundo. Sin embargo, en las estrechas calles flanqueadas por hileras interminables de edificios de oficinas y de centros comerciales, el sentimiento de ansiedad de un buen grupo de locales se hace sentir con facilidad.

Hong Kong está cambiando día a día en realidad, y según muchos, no necesariamente a mejor. El interminable miedo a la pérdida de libertad política y social, que parecía haberse suavizado en los años que siguieron a 1997, nunca ha llegado a desaparecer. En realidad, en los últimos cuatro años ha estado más presente que nunca desde el cambio.

Desde el 1 de julio de 1997, el estatus de Hong Kong ha permitido que esta pequeña burbuja de unos mil kilómetros cuadrados (un tamaño similar al de ) se haya mantenido en un estado de casi independencia plena de cara a la galería. Hong Kong es una Región Autónoma con un Sistema de Administración Especial. Básicamente, tiene su propia banca con su propia moneda, su parlamento con sus propios partidos políticos, un sistema democrático, sus propias aduanas con sus fuerzas de policía e incluso sus propios comités deportivos, lo cual permite, entre otras cosas, que la prestigiosa selección hongkonguesa de peonza pueda participar en los Juegos Olímpicos de forma independiente al equipo de la República Popular China. Pekín se encarga, teóricamente, de la defensa militar, del control del espacio aéreo y de poco más. La bandera roja con las cinco estrellas doradas se alza junto a la de Hong Kong, roja con una flor de bauhinia blanca, en todos los edificios oficiales y, hasta hace poco, para muchos, la presencia china en la ciudad se limitaba a poco más que eso. Pero a medida que el tiempo pasa la gente comienza a preguntarse cosas de nuevo. La duda más recurrente es, ¿qué pasará en 2047?

Durante más de un siglo, el Puerto Fragrante (que es lo que significa Hong Kong en cantonés) creció con la llegada de obreros pobres de la China continental. Hoy en día, por el contrario, los chinos continentales llegan a menudo convertidos en nuevos ricos, que no dudan en adquirir propiedades o en dejarse el sueldo de un mes en la ciudad. Los chinos del continente se han convertido así en un poder notablemente influyente y, con la ciudad formando de nuevo parte de su estado, las campañas para convertir a los hongkongueses en ciudadanos aptos de la república popular se han ido incrementando. El elemento más notable ha sido la implantación cada vez más rápida del mandarín, un idioma que apenas hablaba la mitad de la población antes de la década de los 90. Para aumentar la paranoia, en 2011, cerca de la mitad de los bebés nacidos en Hong Kong tenían, al menos, un progenitor oriundo de la China continental y, desde 2007, una media del 37% de hombres hongkongueses han contraído matrimonio con mujeres continentales, a las cuales consideran más dúctiles que a las hongkonguesas.

La democracia llegó tarde. Tras 145 años gobernando, a los británicos se les ocurrió que implantar un sistema democrático podía ser una muy buena forma de quedarse la colonia de forma definitiva o, cuando menos, de retrasar significativamente su devolución. De no ser así, les podían por lo menos hacer a los chinos una broma de las buenas. De hecho, Londres trató hasta en tres ocasiones de prorrogar su permanencia en Hong Kong. El último intento fue en 1989, tras los sucesos de Tian An Men.

Mientras que, a día de hoy, aún muchos jóvenes de la China continental ignoran qué sucedió realmente en la plaza por excelencia de Pekín en junio del 89, el episodio ha marcado a varias generaciones de hongkongueses de una forma muy profunda, llegando a usarse el incidente como ejemplo de lo que podría llegar a pasar en la ciudad en caso de que siga aumentando el control chino. Durante décadas, Hong Kong fue un notable refugio de la disidencia china y lo ha seguido siendo después de 1997, siendo la única ciudad china donde las manifestaciones en pro de los derechos humanos, las vigilias por disidentes e incluso las demostraciones en favor de la independencia del Tíbet se han venido realizando con cierta frecuencia y, generalmente, con bastante normalidad y sin miedo. No obstante, en el último par de años la situación ha cambiado, con la policía tolerando cada vez menos estas actividades. Algunos jóvenes incluso afirman que la actual policía está controlada desde Pekín y que muchos jueces cobran del Partico Comunista Chino. Los arrestos de manifestantes son ahora cada vez más comunes. Hong Kong y Macao se han convertido en el patio de recreo favorito de numerosos ejecutivos y oficiales chinos de prestigio, y no queda bonito fastidiarles la diversión.

Quizás esto no sea más que una continuación del carácter dual de Hong Kong, que siempre ha estado allí. Escondite de piratas y contrabandistas, pasó a ser luego una colonia británica en la que los limites de la legalidad eran a menudo borrosos, dando origen a la imagen de la ciudad como nido de gángsters y héroes retratados hasta la extenuación en interminables sagas protagonizadas por Bruce Lee, Jackie Chan o Chow Yun Fat.

La prostitución y el juego se han legalizado, pero a pesar de la fama de la que gozaban en varios barrios de la ciudad, tanto China como Macao han superado también a Hong Kong en este sector. Las saunas y casas de masajes de Zhuhai y Dongguan atraen cada semana a compañías enteras de hombres de negocios hongkongueses de vida gris, los cuales buscan algo de relax y animación lejos de las miradas de esposas y vecinos.

A medida que la noche cae sobre la ciudad, miles de luces de colores diferentes iluminan los inmensos rascacielos de la Bahía Victoria. Los interminables ríos de gente, los famosos taxis rojos con la capota blanca, los puestos de comida y los barcos que cruzan continuamente la bahía están siempre allí, dándole a esta ciudad única su aire dinámico y explosivo. Es de verdad una ciudad como pocas en el mundo, siendo cruce de culturas, estilos, mentalidades y mercancías. Una ciudad que en la última década siempre venía asociada al término libertad en el corazón de muchos de sus residentes.

Para muchos, Hong Kong puede ser aún una esperanza de cambio para una China en constante apertura y mutación. Creen que el espíritu de la ciudad y su personalidad pueden ser una puerta abierta para cambiar la mentalidad y los sistemas inamovibles del Gran Gigante del Oriente (algo que Taiwán, claramente, no puede hacer), pero cada vez son más los que se preguntan si un sólo Hong Kong es suficiente para cambiar a China... o si acabará siendo China la que consiga cambiar Hong Kong.

Escrito por Ignacio M García-Galán

viernes, 11 de enero de 2013

Declaran a Culturasia "Asociación de Utilidad Pública Municipal"

CulturasiaEl pasado 17 de diciembre el Servicio de Fomento del Asociacionismo del Ayuntamiento de Madrid declaró a la Asociación Española de Licenciados en Estudios de Asia Oriental (conocida como Culturasia) de "Utilidad Pública Municipal" por Decreto del Delegado del Área de Gobierno de Economía, Empleo y Participación Ciudadana.

El reconocimiento de la importancia de nuestras actividades para el progreso social y el entendimiento intercultural nos hace sentir orgullosos y con fuerzas renovadas para seguir con nuestro compromiso con el fomento de la cultura de Asia Oriental.

Pueden seguir nuestras actividades tanto en la presente página como en nuestra página de Facebook.


Muchas gracias por el apoyo recibido. Culturasia