martes, 18 de diciembre de 2012

Proyecto de Navidad 2013 de Culturasia

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Culturasia les desea Felices Fiestas y un Próspero Año Nuevo 2013.

Con motivo de estas fiestas especiales hemos creado la iniciativa “Proyecto de Navidad” en el cual animamos a los miembros de nuestra comunidad en Facebook a compartir sus mejores deseos en diferentes lenguas tanto asiáticas como otras.

Queremos terminar el año 2012 y comenzar el 2013 con una actitud positiva y una bonita experiencia intercultural.

lunes, 29 de octubre de 2012

Singapur - Un milagro en el Estrecho

Tras la II Guerra Mundial y los tres años de ocupación japonesa que con ella vinieron, los británicos regresaron a Singapur para encontrárselo de una manera muy diferente a como lo habían dejado. La isla, que en su día albergó el dique seco más grande del mundo y a algunos de los mejores astilleros de Asia se había hundido en un foso de criminalidad, de violencia, de escasez de alimentos, de agua y de empleo. Quedaba claro que los días de dominio británico estaban contados. Los chicos de la Union Jack habían perdido, como muchos otros europeos en Asia, la credibilidad a ojos de sus súbditos coloniales. No habían sido capaces de defenderles de la ocupación japonesa.

Los británicos habían llegado a Singapur hacía ya algo más de un siglo, a comienzos del XIX. Por aquel entonces el lugar no era más que una isla agreste, cubierta de vegetación, poblada por tigres y en la que apenas se alzaban un puñado de chozas de malayos y comerciantes chinos. Nominalmente, estaba bajo el control del sultán de Johor, cuyo reino se extendía por la punta de Malasia que parece casi tocar la isla. Sin embargo, el sultán había sido desposeído de su cargo algunos años atrás, desterrado a la vecina Indonesia por su propio hermano. Los británicos no lo dudaron: se ofrecieron a reinstaurar al sultán en su trono con una expedición armada a cambio de que este les entregase Singapur. Así se hizo, y Stamford Raffles, el primer gobernador británico de Singapur inició la construcción de un importante puerto que se alza en un enclave único. La Ciudad del León, que es lo que significa Singapur en lengua malaya, rápidamente vio un enorme crecimiento de su población gracias a la llegada de trabajadores de China, India, Malasia e Indonesia.

Tras la derrota japonesa, los descendientes de esos trabajadores no estaban ya dispuestos a seguir gobernados por unos europeos que les habían dejado en la estacada. Al otro lado del estrecho de Tuas, en Malasia, las guerrillas comunistas habían iniciado ya una lucha para expulsar a los británicos y los atentados en Singapur estaban a la orden del día. A Londres no le quedó más alternativa que darle a Singapur el derecho a tener un gobierno propio, dentro del imperio, que acabaría trayendo al poder al PAP (Poder de la Acción del Pueblo) en 1959. Su líder no era otro que Lee Kwan Yew.

En un principio, el gobierno del Padre de la Nación, era visto con desconfianza. Mientras Malasia había logrado su independencia en 1957, Singapur era aún un protectorado británico dirigido por un hombre cuyos ideales izquierdistas rozaban el populismo, aterrando a gran parte de los residentes e inversores occidentales. Por si fuera poco, Lee sabía que Singapur no podía sobrevivir solo. La isla tenía unos recursos naturales limitados y sobre-explotados, por no tener, no tenía ni agua potable. Por ello, la unión con Malasia era vista más como una imperiosa necesidad que como una necesidad ineludible. No obstante, era de imaginar que una nación como Malasia, mayoritariamente musulmana, monárquica y dirigida por un gobierno de derechas no se sintiese especialmente ilusionada con la unión. Tan sólo unos acuerdos malabares permitieron que Singapur y el norte de la isla de Borneo, hasta entonces supervisados por los británicos, se adhirieran a la Federación Malaya en 1963. Si bien las gentes del norte de Borneo eran mayoritariamente cristianas, su lenguaje y raza malaya así como su número podrían hacer de contrapeso a la gran cantidad de chinos que componían la mayoría de población de Singapur.

Lo que parecía un matrimonio de conveniencia pronto se convirtió en una enorme fuente de problemas. Entre 1963 y 1965 las tensiones entre Singapur y Kuala Lumpur fueron constantes, degenerando en un conflicto de índole económica, social, política y e incluso racial:

1- Mientras Malasia era una nación mayoritariamente malaya en la que los chinos e indios eran minoría, en Singapur el 70% de los residentes eran de origen chino, con los malayos siendo una minoría. A medida que, durante los años 60, se promulgaron una serie de leyes que claramente favorecían a los malayos, la sociedad de Singapur comenzó a volverse cada vez más crítica.

2- El malayo era la única lengua oficial de Malasia, mientras que el inglés había disfrutado de ese estatus en Singapur dado el carácter multirracial de su sociedad.

3- Tal y como era de esperar, el PAP perdió una enorme influencia y poder de decisión.

4- Singapur había vivido una paz relativa durante la década de los 50, mientras Malasia estaba envuelta en una guerra civil. Por esta razón, la economía de la isla floreció más rápida y fuerte que la malaya tras la II Guerra Mundial. Con un Singapur demasiado fuerte y pesado en la arena económica, los malayos temían que el centro de poder se desplazase allí desde Kuala Lumpur y que acabase cayendo en manos de los sino-singapureños. Ello animó al gobierno central a implementar una serie de políticas dedicadas a coartar y frenar el crecimiento de Singapur. La gota que colmó el vaso.

Los disturbios raciales no tardaron en llegar. Tras más de una treintena de muertes en Singapur, la isla fue finalmente expulsada de la federación en agosto de 1965. El parlamento malayo (con la ausencia de los representantes de Singapur) votó en un 126 a 0 por la expulsión. Así, el 9 de agosto de 1965 Singapur se convertía en el primer, y hasta la fecha, único país del mundo que obtenía la independencia oficialmente en contra de su voluntad. Sin embargo, para muchos singapureños la independencia se presentaba como un bálsamo tras los años de unión. En su famoso discurso de independencia, el Primer Ministro Lee Kwan Yew dijo: "Para mi, como ven, es un momento de gran angustia. Durante toda mi vida adulta he creído en la unión y unidad de nuestros territorios. Somos pueblos conectados por lazos geográficos, económicos e incluso sanguíneos". Las lágrimas caían por sus mejillas mientras hablaba.

Su pequeña nación se enfrentaba a un futuro bastante complicado. Apenas tenían territorio o recursos y estaban de continuo amenazados por Indonesia (que aspiraba a una unión total entre Malasia, Singapur y su propia nación) e incluso de nuevo por la propia Malasia, en donde varios políticos abogaban por una invasión de Singapur y su inclusión de nuevo en la federación con una menor cantidad de derechos y libertades. Por ello, a Singapur le interesaba hacer cuantos más amigos mejor y, al mismo tiempo, construir una industria, una economía y unas fuerzas armadas fuertes. Las tropas británicas mantuvieron su presencia en la isla hasta 1971 y ya desde 1967 Israel se encargó de entrenar al nuevo ejército singapureño que, en la actualidad, cuenta con uno de los arsenales más modernos de Asia pese a defender una pequeña isla de algo más de cuatro millones de habitantes.

Ya desde 1966 Singapur se encarga de importar petróleo de todo el mundo para refinarlo y procesarlo en sus plantas, atrayendo así a varias grandes petroleras de todo el globo y permitiéndole exportar combustible a un precio muy respetable desde su inmenso puerto. La educación siempre fue, a diferencia de en otros lugares, un pilar fuerte en el que el gobierno de Lee invirtió, pese a las dificultades, desde el primer momento. Como resultado, los jóvenes singapureños son los mejor preparados del sudeste de Asia y de los mejores del continente, habiendo también crecido en una sociedad multilingüe que tiene cuatro idiomas oficiales: el inglés, el chino mandarín, el malayo y el tamil.

El PAP continuaría monitorizando el florecimiento de Singapur como si de su tutor legal se tratase, convirtiendo la pequeña ciudad-estado en un centro de primer orden mundial en materia de finanzas, comercio, educación y transporte. Su ubicación en el paso que comunica el Índico con el Pacífico ayudó, sin duda, pero el esfuerzo hecho por sus gentes es algo digno de admiración. El aeropuerto de Changi, en el extremo oriental de la isla, es el principal hub de Singapore Airlines, una de las mejores aerolíneas del mundo. Las fábricas, los centros de producción de alta tecnología y los laboratorios más vanguardistas han puesto también el nombre de Singapur en los puestos más altos de los ránkings de I+D. A día de hoy, el PIB de Singapur es casi tan alto como el de Malasia, con la notable diferencia de que Malasia tiene siete veces más habitantes que Singapur, 28 millones. Para 2012 su renta per cápita es la segunda más alta de todo el continente asiático, por delante entre otros de Japón y Corea del Sur. Si aún quedase vivo alguno de los líderes malayos de los 60, seguramente correría a cortarse las venas.

Pese a todo, Singapur no puede librarse de las dificultades para obtener materias primas, especialmente de agua potable. Su gran boyancia es lo que le permite importar hasta un 75% del agua que beben sus habitantes (principalmente desde Malasia) con el 15% restante siendo reciclada directamente de las cisternas de sus inodoros. A medida que el sudeste asiático, turbulento por naturaleza, intenta crecer y emular los pasos de Singapur y su fórmula para el éxito, ya son muchos los que se refieren a Singapur como El milagro del Estrecho. Pero Singapur no es un milagro. Ni siquiera es un país con suerte, ya que nunca la ha tenido. La necesidad es la madre de todos los inventos, y han sido el sacrificio, preparación, el saber hacer y la determinación lo que ha llevado a Singapur al lugar en el que se encuentra hoy en día, siendo un claro ejemplo de que el conocimiento y perseverancia pueden llevar al individuo y al grupo a alcanzar todas las metas que se propongan. Ojalá muchos otros gobiernos supieran tomar nota.

Escrito por Ignacio M García-Galán

domingo, 8 de julio de 2012

Estudiar coreano

La Universidad de Málaga es de las pocas que cuenta con los estudios de coreano en su oferta formativa. Sin duda una oportunidad que los interesados en la materia deben aprovechar.

Las motivaciones y ventajas para estudiar coreano son, según extraemos de la información volcada en su página informativa.

Tras el comienzo de las enseñanzas de lengua china, que se imparten en el Centro de Idiomas de la Universidad, y en estos momentos en los que es creciente el papel económico y cultura de las sociedades del Asia-Pacífico, nuestra Universidad tiene la satisfacción de ofrecer como complemento de formación a sus alumnos y profesores de todas las especialidades la lengua de una de sus culturas y economías más pujantes y con una mayor proyección.

Con ello entendemos que todo tipo de estudiantes – futuros economistas, técnicos turísticos, abogados, profesores de español para extranjeros, historiadores, investigadores en tecnologías y ciencias de la información, ciencias de la salud, traductores e interpretes...- pueden encontrar aquí un componente esencial para enfrentarse al futuro abriendo nuevas posibilidades en sus vocaciones y capacidad de empleo.

La escasez de oferta de estos estudios en el ámbito educativo español hace que estas posibilidades sean una realidad muy concreta. El coreano presenta, además, la ventaja de un sistema alfabético de escritura de gran simplicidad que permite un primer acceso sin grandes dificultades.

Diploma de estudios coreanos de la UCM. Pdf con la información sobre estos estudios.

martes, 3 de julio de 2012

Becas en Japón

Japón

Listamos a continuación algunas becas para estudiar en Japón. Se incluyen estudios de la lengua y estudios de grado. Esta lista está en continua ampliación.
  




 Becas MAE-AECI (Agencia Española de Cooperación Internacional) de Estudios en España para ciudadanos extranjeros y españoles)




 PROGRAMA "BALTASAR GRACIAN" (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte)


Convoca la Dirección General de Cooperación y Comunicación Cultural, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte
Sección de Información Cultural del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte


 Becas UCLM (Universidad Castilla la Mancha)


 Becas de la "ASSOCIATION OF INTERNATIONAL EDUCATION, JAPAN"


J.C. Bldg. 3F 6-22, Shibakoen 3-chome, Minato-ku, Tokyo 105-0011 Japan.



El Ministerio de Educación, Cultura, Deporte, Ciencia y Tecnología del Japón (Monbukagakusho)

BECA DE PERFECCIONAMIENTO DOCENTE – “Kyoinkenshu” (1 ½ año)

a) Nacionalidad ESPAÑOLA.

b) Edad: menor de 35 años.

c) Ser docente en escuela primaria ó secundaria; graduado universitario, profesorado ó escuela normal.

d) Tener como mínimo 5 años de antigüedad.

e) Estar en servicio activo al momento de la postulación.

* Inscripción a esta beca: abierta durante todo el año.
BECA PARA ESTUDIANTES AVANZADOS DE LENGUA JAPONESA – “Nihongo Nihonbunka” (1 año)
a) Nacionalidad

b) Edad: 18 años cumpl tiny_mce/themes/advanced/langs/en.js" type="text/javascript"> idos y menor de 30 años.
c) Estar cursando carrera universitaria relacionada con la cultura japonesa.
* Inscripción a esta beca: abierta durante todo el año.

BECA DE POSGRADO – “Kenkyuryugaku” (1 ½ año o 2 años)
a) Nacionalidad.
b) Edad: menor de 35 años .
c) Graduado de universidad.
d) Haber completado por lo menos 16 años de educación (entre primario, secundario y universitario).
e) El tema de investigación elegido debe estar relacionado con su profesión.

BECA PARA CARRERA UNIVERSITARIA – “Gakubu” (5 años)
a) Nacionalidad

b) Edad: 17 años cumplidos y menor de 22 años.

c) Haber completado por lo menos 12 años de educación (entre primaria y secundaria) ó estar cursando el último año de la escuela secundaria.

Programa de Becas del Ministerio de Educación del Japón (Monbukagakusho)

BECA DE CAPACITACION TECNICA – “Kotosenmongakko” (4 años)
a) Nacionalidad.
b) Edad: 17 años cumplidos y menor de 22 años.
c) Haber completado por lo menos 12 años de educación (entre primaria y secundaria) ó estar cursando el último año de la secundaria.

BECA TECNICA – “Senshugakko” (3 años)
a) Nacionalidad
b) Edad: 17 años cumplidos y menor de 22 años.
c) Haber completado por lo menos 12 años de educación (entre primaria y secundaria) ó estar cursando el último año de la secundaria.

Su objetivo es ser una completa base de datos que agrupe la mayor cantidad posible de becas internacionales con destino en Japón (en lengua inglesa)


Se cierra con éxito la exposición Memorias de China en el Centro Cultural San Blas

El centro cultural Antonio Machado de San Blas, en Madrid, ha acogido la exposición Memorias de China, realizada por AELESOR - Culturasia entre el 19 y el 30 de junio de 2012.

Según las autoridades del centro ha tenido muy buena acogida y esperan poder concretar nuevas colaboraciones.

La muestra recogía archivos fotográficos de AELEASOR - Culturasia seleccionadas con el objetivo de presentar una perspectiva diferente y personal de China a través de las experiencias vividas por sus miembros en el país.

A cada una de las fotografías le acompañaba una cartela informativa realizada por cada uno de los autores, en las que se relataban las circunstancias concretas en las que fue tomada y la historia humana asociada a ella.

Uno de los objetivos de la muestra es ayudar a desvincular China de la imagen estereotipada que aparece en los principales medios de comunicación, para así poder conocer su cara menos habitual.

Tras el éxito de la muestra en la Universidad, AELEASOR - Culturasia pretende ahora hacer este proyecto itinerante por los principales Centros Culturales de la Comunidad de Madrid.

AELEASOR-Culturasia quiere agradecer a las autoridades del Centro Cultural Antonio Machado por haber cedido sus instalaciones para la exposición fotográfica.


miércoles, 27 de junio de 2012

Simbología y supersticiones de la cultura china

En este artículo examinaremos algunas supersticiones chinas, muchas de las cuales siguen muy vigentes incluso a día de hoy entre ciertos grupos culturales. Debemos aclarar que no todos los chinos creen en estas cosas y muchas varían según la región. Sin embargo pueden ser interesantes a la hora de compararlas con los mitos y supersticiones occidentales.

1. El número 8 simboliza la buena suerte. Muchos chinos quieren que este número aparezca en la matrícula de su coche, el número de su casa, en el de su teléfono, etc. Se han llegado a ofrecer hasta 100.000 euros por una matrícula de coche con 8 números 8.

2. El número 4, debido a su similitud fonética con la palabra muerte en chino, trata de evitarse. Muchos edificios no tienen una cuarta planta y suele ser de mala educación regalar cuatro unidades de cualquier objeto. Se supone que atrae la muerte y la mala suerte.

3. El número 9 por el contrario, se considera un número afortunado por ser el mayor número de un solo dígito. Atrae la prosperidad y la longevidad.

4. El rojo es el color de la prosperidad y el amarillo el de la realeza. Durante las fiestas del Año Nuevo Chino, los mayores hacen que los niños lleven ropa de color rojo.

5. El negro es el color de la mala suerte. Debe ser evitado durante festivales y celebraciones.

6. Las mujeres embarazadas suelen estar muy atentas a lo que comen debido a la vieja idea de que el tipo de comida determina el color de piel del bebé. Por ejemplo si la madre toma gran cantidad de salsa de soja, el bebé tendrá la piel oscura. Por el contrario, si come muchas judías blancas, el niño tendrá una piel clara.

7. Para alejar la mala suerte tras haber pasado por una desgracia (una muerte, la cárcel, un divorcio) hay que bañarse metiendo en el agua hojas del árbol del pomelo.

8. No se debe jugar con los palillos en las comidas, ni dar golpeteos contra los platos con ellos. Se supone que atrae malos espíritus.

9. No se deben clavar los palillos verticalmente en el cuenco de arroz, ya que representan los inciensos que se ponen en las tumbas de los cementerios. Está muy mal visto en todos los países asiáticos y se considera una falta de respeto además de atraer la muerte.

10. Si mientras estás en la cama escuchas sonidos de campanas o de cadenas, no se debe abrir los ojos y hay que seguir durmiendo. Podría tratarse de los guardias del infierno escoltando de vuelta a algún demonio que había entrado en la habitación.

11. Si un cuervo negro se posa en el tejado de tu casa la muerte está rondando el lugar.

12. Si durante un funeral aparece una gata negra preñada, debe ser exterminada, ya que si salta encima del ataúd, el muerto podría convertirse en un vampiro.

13. Nunca debe barrerse la casa durante el Año Nuevo Chino, ya que si esto sucede, se estará barriendo también la buena suerte.

14. Las mujeres embarazadas no deben mirar fijamente a perros o gatos ya que si lo hacen, el bebé se parecerá a ellos.

15. Las parejas recién casadas deben entregar sobres rojos con dinero dentro durante el Año Nuevo Chino para tener un año próspero.

16. Si se nace con grandes lóbulos en las orejas, se alcanzarán los 100 años.

17. No se debe hablar de libros (shu) mientras se está apostando, ya que esa palabra suena igual que "perder”, por lo que se atrae la mala suerte.

18. Para atraer la suerte durante las apuestas se debe llevar ropa interior de color rojo.

19. No se debe poner una papelera cerca de la puerta de salida de la casa ya que esto hace que el dinero salga más fácilmente de lo que entra.

20. Tener tortugas como mascota hace que los negocios vayan despacio.

21. No hay que cortarse el pelo hasta 49 días después de la muerte de un familiar para evitar la mala suerte.

22. Tener un estanque con peces o una cascada en el jardín aumenta los ingresos monetarios.


viernes, 11 de mayo de 2012

Arte Chino Contemporáneo - Entrevista a Susana Sanz Giménez y Eva Fernández del Campo Barbadillo




Con motivo de la publicación del libro Arte Chino Contemporáneo sus dos autoras, Eva Fernández del Campo Barbadillo y Susana Sanz Giménez nos han concedido la siguiente entrevista que nos acerca al desconocido mundo del arte chino contemporáneo. Ambas son especialistas en esta materia y poseen un profundo conocimiento en este campo.

Eva Fernández del Campo Barbadillo, es profesora en la Universidad Complutense de Madrid, lleva años dedicándose al arte asiático y al arte contemporáneo internacional, ha participado y dirigido varios proyectos de investigación, publicado libros y artículos sobre el tema. Imparte regularmente cursos sobre cultura india y trabaja en proyectos pedagógicos sobre Asia. También es la Directora del Grupo de Investigación TRAMA, centrado en el campo de estudio de la transculturalidad.

Susana Sanz Giménez es licenciada en Historia del Arte y Estudios de Asia Oriental (China), Doctora en arte contemporáneo, dedicada al estudio del arte contemporáneo en China, Taiwán y Japón. Ha sido estudiante visitante en el Departamento de Arte de la Universidad de Beijing, y actualmente trabaja en el Distrito de arte 798 de Beijing como Editora ejecutivo en Jefe de la revista Art in China.


1. ¿Qué les motivó para escribir este libro y cuál es su aportación respecto a la divulgación en España del arte contemporáneo chino?

EFC: En realidad este es un libro que hicimos a petición de la editorial, con la intención de llenar un vacío existente en español sobre un tema muy candente hoy en el panorama del arte internacional. Sagrario Aznar, la directora de la colección Arte Hoy , de la Editorial Nerea me lo propuso sabiendo que yo doy clases de arte chino en la Universidad Complutense, y yo le sugerí hacerlo a medias con Susana Sanz, que realmente se dedica a la investigación del arte chino y lo conoce mucho más de primera mano que yo.

En realidad se trata de un recorrido muy sumario por el panorama del arte chino actual destacando los movimientos y artistas que consideramos más representativos; un marco general, para ayudar al lector no familiarizado con el tema a empezar a adentrarse en el arte de la China contemporánea.


2. ¿Cuál es la situación actual del arte chino contemporáneo dentro de China?

EFC: Creo que el arte, como muchas otras cosas en China en el momento actual, está en plena efervescencia. El boom económico ha dado lugar a una explosión equivalente en el campo de la creación plástica. A ello se une la consolidación de grandes fortunas, la aparición de galerías comerciales y el protagonismo que China ha alcanzado en Occidente, siempre ávido de novedades y de encontrar nuevos talentos artísticos.

Susana Sanz: El arte chino contemporáneo tiene algunas particularidades. Por un lado es un arte que está en pleno proceso de creación pero que ha tenido que subirse rápidamente al carro del arte contemporáneo y asimilar conceptos como el de “posmoderno” sin tener muy claro de dónde precedían; a lo que se debe sumar el continuo dilema de cómo incorporar la rica tradición cultural china en el discurso del arte contemporáneo. Por otro lado, se ha integrado al mercado del arte y a la mercantilización de la cultura de una forma fulminante, imagino que por el carácter pragmático chino que ha visto un beneficio en el arte. Finalmente, el arte chino actual y su infraestructura se desarrolla por lo general en grandes distritos de arte, como 798 o Caochangdi donde se concretan las galerías, museos y estudios de artistas.



3. ¿Piensan que es un arte suficientemente divulgado y conocido en el resto del mundo? .

EFC: El arte de China ha sido siempre un gran desconocido en Occidente; idealizado, mistificado y reinventado una y otra vez por nuestra fantasía, son muy contados los casos de estudios rigurosos y sistemáticos al respecto hasta épocas muy recientes. España se lleva la palma en este sentido, pues la incorporación de los estudios de Asia a la enseñanza reglada es algo que solo se ha empezado a producir en los últimos años en la enseñanza universitaria, mientras que en las escuela sigue brillando por su ausencia. Esto encierra el grave peligro de ver siempre lo otro a través del prisma del mercado y de la moda, lo que, sin lugar a dudas, desvirtúa y deforma su sentido.

También existe el peligro de mirar al arte chino actual desde la perspectiva del discurso globalizador, como si no tuviese detrás una tradición y un legado cultural que lo hubiese determinado. Considero que la afirmación de que el lenguaje del arte es uno y global, bajo la apariencia de un nuevo universalismo humanista, encierra no pocos peligros. En primer lugar, el de la estandarización y el de la anulación de las particularidades.

SS: Desde el año 2000 se ha producido la gran difusión del arte chino contemporáneo fuera de China, en buena parte por la demanda internacional a la que se refiere Eva, y que a mi modo de ver ha sido una auténtica “fiebre amarilla” o nueva chinoiserie. Al mismo tiempo, la creación de revistas especializadas en este campo en lenguas no chinas, la participación de artistas chinos en las grandes bienales y ferias de arte ha contribuido a esa difusión. Igualmente, China ha creado bienales en las que el intercambio entre el arte chino y el de otras latitudes ha sido posible, lo cual siempre es enriquecedor.



¿Qué aportación hacen los artistas chinos contemporáneos al panorama artístico general?

EFC: Los buenos artistas aportan buen arte. Eso es lo único que realmente importa, creo. Es difícil establecer notas comunes y hacer generalizaciones; eso siempre lleva a simplificaciones excesivas.

SS: Completamente de acuerdo, sólo añadir que hace unos días asistí a la exposición de los recién licenciados en CAFA, la Academia Central de Bellas Artes de Beijing, una de las instituciones más importantes de toda China y de la que han salido grandes artistas. Y me sorprendió que las obras expuestas estaban más interesadas en lo formal y en el estudio de la técnica que en el contenido; lo cual podría ser un indicativo de las aportaciones de la nueva generación de artistas chinos.



4. ¿Cuál es la vinculación actual entre el gobierno y los artistas contemporáneos chinos? ¿Cuál es la actitud oficial del gobierno chino hacia el arte contemporáneo?

EFC: creo que la vinculación del gobierno y los artistas de China no es muy distinta a la que existe en otros sitios del mundo. Los gobiernos siempre han intentado poner a los artistas a trabajar a su servicio, y los artistas casi siempre se esfuerzan por zafarse; desde mi punto de vista, muy pocos lo consiguen. Cuanto más autoritario es un gobierno, más tensa es esa relación. A mí personalmente me interesa bastante poco el arte al servicio de la política: el que apoya al poder o el que lo crítica, pues creo que ambos acaban pareciéndose demasiado a la propaganda.

SS: Es bastante difícil escapar al sistema en un país como China. Lo cual me lleva a hablar de la censura que es un tema muy complejo, arbitrario y fascinante al mismo tiempo. Un día llega el Bureau de Cultura y te descuelgan una obra en plena inauguración o te cierran una revista, pero a veces me divierte como algunos artistas se zafan con ingenio. Existe una autocensura muy fuerte en todo el mundo del arte, lo cual es más lamentable si cabe. Pero, creo que por lo general el gobierno apoya el desarrollo del arte contemporáneo chino como una forma de propaganda de “modernidad” que se quiere exportar al extranjero a través de la participación oficial en las bienales de todo el mundo. Creo que no se puede hablar de un movimiento de arte disidente como tal, son pocos los que se atreven a criticar y cuando lo hacen no debemos verlo con ojos románticos, sino que en muchas ocasiones tras la crítica se esconde una estrategia de marketing para inflar el precio de su obra en el mercado internacional.



5. ¿Cuál es según su opinión el interés que suscita el arte chino contemporáneo en España?

EFC: Creo que el arte chino es España suscita muy poco interés. El desconocimiento que en España se tiene de Asia empieza, de hecho, a ser alarmante, dado el papel que este continente desempeña en el panorama mundial.

SS: Es sorprendente el desconocimiento generalizado que hay sobre la realidad china y en concreto sobre el arte, no sólo en España. Y esto incluye también a los grandes comisarios y profesionales del arte.



Arte Chino Contemporáneo
Editorial Nerea - ISBN 978-84-96431-93-5
Año 2011

Escrito por Alicia Lasso

miércoles, 9 de mayo de 2012

Estación lluviosa en Hanoi


Hará cinco años me encontraba sentado en la azotea de un café de la calle Hang Bai, en Hanoi, cuando comenzó a llover. Abajo, en la calle, un grupo de niños jugaba al fútbol, todos ellos embutidos en sus chubasqueros, mientras el incansable tráfico de motocicletas y taxis seguía con su harmónico caos.

Leyendo el periódico mientras me tomaba el café con calma (¿quién sabía cuánto iba a durar la lluvia?) encontré una noticia que destacaba ligeramente sobre las demás. Una que ya había visto en varias ocasiones, quizá demasiadas, pero que raro es el mes en que no aparecía.

Setecientos kilómetros al sur, en la provincia de Quang Nam, cuatro campesinos habían muerto al estallar un obús abandonado que se encontraron en su arrozal mientras hacían sus quehaceres diarios. Las noticias en los periódicos vietnamitas son casi siempre las mismas.

Para entonces, los soldados americanos hacía ya dos años que habían dejado de combatir en esa guerra, pero el personal civil que Washington había dejado en Vietnam era aún muy numeroso, al igual que sus consejeros, asesores y sobrenombres varios que queramos darles a sus espías y víboras de función diversa. Se encargaron de sacarlos a todos, junto con un amplio número de expatriados y de refugiados vietnamitas, en helicópteros que despegaban de lugares tan diversos como la azotea de la propia embajada, la del Hotel Brinks, el estadio de fútbol, el hipódromo o el propio parking de vehículos del aeropuerto. En unas setecientas misiones de vuelo consiguieron sacar de Saigón a más de seis mil personas en apenas dieciocho horas. Cuatros horas después de despegar el último helicóptero, un tanque nordvietnamita T-54 entraba en los jardines del palacio presidencial. De él descendió un pequeño soldado portando una gigantesca bandera del Vietcong. Era la mañana del 30 de abril de 1975.

Cuando hablamos de Vietnam, incluso hoy en día, la gente siempre tiende a asociar el país con una guerra, larga, cruenta y retratada hasta la saciedad en películas y documentales de calidad y veracidad a menudo discutibles. Desde la magnífica 'Platoon' de Oliver Stone hasta la pésima y ofensiva 'Cuando éramos soldados' de Mel Gibson, sin olvidarnos de la sórdida 'Apocalypse Now' de Francis Ford Coppola. Y es que estamos acostumbrados a relacionar la palabra 'Vietnam' con imágenes de helicópteros y aviones lanzando napalm sobre la selva y los arrozales al son de 'Paint it black' de los Rolling Stones. De verdad, ¡qué flaco favor le ha hecho Hollywood al nivel cultural de la gente!

Ciertamente, Vietnam es un país marcado por la guerra, a la cual los propios vietnamitas consideran un recuerdo distante del que quieren huir a toda costa. De hecho, la residencia en la que dormí durante los tres meses de mi curso estaba a pocas manzanas del hospital de Bach Mai, que cuenta con el dudoso honor de haber sido bombardeado hasta en ocho ocasiones diferentes por la fuerza aérea norteamericana hasta su destrucción completa en 1972. Fue reconstruido y aún sigue ahí.

Intereses, paranoias y patriotismo. Todo se entremezcló en un cóctel explosivo en el que, sin casi pretenderlo, tras la derrota de los colonialistas franceses, se encontraron frente a frente los líderes comunistas de Vietnam del Norte, artífices de la independencia, contra un débil gobierno pro-occidental que dirigía el sur desde Saigón. Se acordó celebrar elecciones libres en los dos "Vietnams" para una reunificación en 1956, pero cuando los comunistas del norte ilegalizaron todos los partidos políticos y en el sur los sondeos les daban un 30% de los votos cundió el pánico. El gobierno del sur, con presión estadounidense, se retiró de las elecciones y se lanzó a la persecución de todo elemento izquierdista. Surgió así el Vietcong, una guerrilla comunista sureña cuyo objetivo no era otro que el de derrocar al gobierno de Saigón. Cuando el Vietcong comenzó a ganar la guerra con el apoyo de Vietnam del Norte, EE.UU se "vio obligado" a intervenir militarmente.

Después de veinte años de guerra y de diez de participación americana, el ejército de Vietnam del Sur apenas tardó dos meses en venirse abajo como un castillo de naipes. Cuando los tanques nordvietnamitas, seguidos de dieciséis divisiones de infantería, se plantaron en la puerta de Saigón y tocaron el timbre, los americanos supieron que aquello era el GAME OVER definitivo. Apenas quedaban en la ciudad treinta mil soldados sureños, y ya estaban desertando en masa. El aeropuerto quedó cerrado, tal y como había sucedido en Camboya apenas un par de semanas antes, y los americanos se vieron obligados a poner en marcha la 'Operación Frequent Wind' (sí, lo de ponerle nombres gilipollescos a las operaciones yankees debe venir de ahí).

Cuando la radio de las Fuerzas Armadas en Saigón emitió la canción 'Blanca Navidad' de Bing Crosby seguida de un mensaje del DJ que decía "Mamá quiere que llames a casa", los estadounidenses que quedaban aún en el país y los periodistas extranjeros sabían que había llegado la hora de hacer las maletas y de ir discretamente a la embajada americana, apenas a un par de manzanas de la catedral. La evacuación estaba en marcha.

Pese a todo, aquel día no supuso el final de la lucha para los vietnamitas. Las guerras seguirían aún durante años en las fronteras, esta vez contra camboyanos y chinos que, irónicamente, habían sido sus aliados en los años anteriores. Al mismo tiempo los vietnamitas tendrían que hacer frente a innumerables dificultades: las ciudades e infraestructuras del norte habían quedado arrasadas tras años de ataques aéreos, los campos del sur estaban forrados de municiones sin detonar, cuatro millones de personas habían muerto, dos millones más habían huido, los mutilados y afectados por el abominable 'Agente Naranja' se contaban por decenas de millares, la guerra con los camboyanos era una sangría económica y, por si fuera poco, la ayuda soviética que había estado llegando durante años de forma gratuita pasó a llegar en forma de préstamos a partir de 1983. Ello significaba que los vietnamitas tendrían que devolver todo lo que se les prestase, ya fuese pagando en forma de sacos de arroz, haciendo a los rusos los dueños casi exclusivos del poco petróleo que se saca de Vietnam o incluso alquilando a la marina soviética durante un lustro algunas de las bases más grandes que los norteamericanos habían construido, como las de Nha Trang y Chu Lai.

El colapso de la URSS en 1991 supuso que Vietnam se quedase prácticamente solo. Para entonces, en algún momento de la década de los 80, los vietnamitas se habían dado ya cuenta de que la economía basada en cooperativas agrícolas y nuevas zonas económicas que seguían un modelo sino-soviético no les estaba funcionando demasiado bien. Estaban teniendo un brutal boom demográfico, pero apenas el 10% de la población trabajaba en la industria. Sería necesario abrir el país y atraer la inversión extranjera apoyándola en lo barata que era la mano de obra local.

Esta perestroika vietnamita supuso el pronto desarrollo de muchas ciudades e infraestructuras, pero durante años se usarían los beneficios económicos generados en el sur, con sus fábricas y su agricultura, para reconstruir las ciudades del norte. "El norte triunfó en la guerra, pero el sur triunfó en la paz", dicen algunos allá por el sur aún hoy. Y es que a pesar de llevar reunificados 36 años ya, las sociedades del norte y del sur son aún radicalmente diferentes, como si de dos países distintos se tratasen. El sur genera más del 60% del PIB del país, Saigón sigue siendo la ciudad más grande y el principal polo comercial. Los sureños son más abiertos, dinámicos y mejores negociantes que los norteños, más cerriles, tozudos y orgullosos. En definitiva, a los vietnamitas de ambos lados parece faltarles aún cierta química o lo que podríamos llamar un acerbo psicológico común, como dirían algunos.

Hoy día, el 70% de la población del país tiene menos de 40 años, lo que significa que nacieron después de la guerra. Por tanto, para ellos, la contienda es ciertamente ese mencionado "recuerdo distante que quieren olvidar a toda costa". Tienen la impresión de vivir en otro Vietnam, en cierta manera, y es que los vietnamitas viven tal y como conducen: mirando siempre hacia adelante y sin detenerse jamás. Es igualmente sorprendente ver todas las cosas que son capaces de llevar a cuestas en sus motocicletas, desde una familia de 5, hasta dos tipos llevando una cama, un frigorífico o una gigantesca cesta metálica con cerdos o pollos.

Con el paso de los años, tras tres visitas diferentes al país y una estancia de casi cuatro meses en la última de ellas, he podido ver Vietnam cambiar a pasos agigantados. En mi primer viaje los hangares americanos y varios helicópteros desvencijados se podían ver aún junto a la pista del aeropuerto de Saigón, donde hoy hay una nueva terminal de pasajeros con capacidad para veinte millones de viajeros al año. Los campesinos de Quang Nam aún usaban jeeps y camiones dejados por los americanos para llevar sus cosas al mercado, y algún que otro tanque destruido te podías encontrar tirado en la cuneta de alguna carretera que hoy en día ha pasado a estar pulcramente asfaltada y a tener 2 carriles por cada sentido. Vietnam crece, pero encajonado entre gigantes como China e Indonesia o países tan dinámicos y prósperos como Malasia. No lo va a tener nada fácil. Los vietnamitas tendrán que poner a prueba su ingenio, el que les ayudó a subsistir y a prevalecer frente a japoneses, franceses, chinos y norteamericanos. Es curioso, aunque no sorprendente, ver que la obra literaria más famosa de la historia vietnamita sea precisamente el 'Poema de Kieu', la historia de una prostituta que arranca con la siguiente estrofa:

Tras el paso de cientos de años de existencia humana,

¡qué amarga es la lucha mantenida entre talento y destino!

¡Cuántos eventos horribles se han sucedido

mientras las moreras cubrían el mar conquistado!

Ricas en belleza, desgraciadas en la vida.



Termino de leer el artículo en el periódico y apuro el último sorbo de café. La lluvia ha cesado, pero sobre Hanoi se ciernen unos inmensos nubarrones oscuros y más lejos, al fondo, sobre Ha Tay, se oye tronar... Sí, parece que la estación seca ha terminado.

Escrito por Ignacio M García-Galán