miércoles, 29 de septiembre de 2010

Cinco Consideraciones a la Hora de Aprender Chino

Los siguientes consejos son fruto de la experiencia, personal y ajena, no pretenden ser fórmulas magistrales sino observaciones que quizá puedan ayudarte a la hora de enfrentarte al idioma chino...
1- La importancia de los tonos

Mucha gente comienza a leer las nuevas palabras en pinyin (transcripción fonética de los caracteres) y las relaciona con el caracter correspondiente. Sin embargo, como en esta primera etapa no dedicamos mucho a la parte oral, no asociamos dicho carácter con su tono. Este es un error que se suele arrastrar. Aunque luego seamos conscientes de que cada palabra tiene su tono específico, tendemos a pronunciarlas con la entonación propia de nuestra lengua. Todos habremos ya visto a algún compañero que tras pasarse algunos años en China tiene un gran dominio del vocabulario pero que lo suelta con el “deje” español, como si los tonos no existieran. Los chinos en general lo entienden, pero no es lo correcto.

Por suerte hay una solución bastante eficaz, aunque también más trabajosa. Leer en voz alta y repetir hasta el infinito los ejercicios de pronunciación de sílabas y combinación de tonos que aparecen en todos los libros. Si están ahí es por una sencilla razón: los chinos están aburridos de escucharnos mancillar los tonos y quieren que lo hagamos mejor.

2- Atención al vocabulario

Al principio queremos memorizar gran cantidad de palabras para ampliar vocabulario y practicas las frases que vamos aprendiendo. Nuevamente, aquí aparece el tema de la práctica oral: podemos leerlo, pero lo pronunciamos fatal, lento, trabado y con los tonos mal. Por otra parte si estamos utilizando listas de palabras es probable que al poco tiempo las olvidemos. Una solución es hacer frases donde las utilicemos, si es posible, deberían ser frases útiles, algo que diríamos en la vida real. Si bien nos podemos ayudar con el contexto, no hay nada más feo que pensar que sabemos decir ciertas cosas, toparnos con un chino y que no nos entienda nada. O que repita toda nuestra frase, pero con los tonos correctos.

3- El tema del Pinyin

Muchos libros de enseñanza de chino vienen acompañados con el pinyin junto a los caracteres. Otros traen el pinyin en una hoja diferente, ¡incluso en un libro aparte! La razón es que la mayoría caemos en la tentación de dejar de leer el carácter y pasarnos al pinyin, con lo que no hacemos el esfuerzo por asociar el carácter con su sonido. Aquí podemos pegar una cinta de papel o algo similar para obligarnos a leer los caracteres y pasar del pinyin, memorizaremos antes y mejor.
También hay gente que opina que leer directamente del pinyin, sin ver los caracteres, ayudaría a mejorar la pronunciación de los tonos ya desarrollar un poco nuestra capacidad de entender lo que oímos. Pero primero tenemos que tener claros los tonos y sus diferencias.

Probarnos: nada es peor que pensar que sabemos decir ciertas cosas, toparnos con un chino y que no nos entienda nada.

4- Beber de varias fuentes
Cuando comenzamos un curso de chino muchas veces nos atenemos al material que nos dan para la clase. Quizá al principio no está mal, pero luego lo más interesante es ver que se nos abre un mundo de casi 1500 millones de personas con las que poder comunicarnos de alguna manera. Por otra parte la presencia en Internet de China es inmensa, tenemos páginas de todo tipo como revistas, periódicos, videos, canciones, libros, etc. en los que podremos navegar y explorar su visión de las cosas.
Una cosa es aprender el vocabulario del libro y otra mucho mejor es ver varios ejemplos aplicados en diferentes contextos, así incorporamos lo que hemos aprendido. Si además podemos utilizarlo en algo que escribamos o que digamos nosotros mismos la situación es inmejorable.

5- Practicar y practicar

Todo el conocimiento se desvanece si no se pone en práctica. Una vez que hayamos conseguido una mínima soltura podemos dedicarnos a leer lo que podamos de periódicos online, a escribir pequeñas frases, a transcribir textos para mejorar la caligrafía, a hablar con chinos. Mucha gente usa el diálogo interno para practicarlo. Por ejemplo cuando hablamos con amigos de cualquier cosa podemos plantearnos ¿Y cómo se diría todo esto en chino? Al haber una motivación real de comunicación nos esforzaremos en conocer la respuesta y el resultado será que habremos asimilado estas frases mucho mejor que si lleváramos a cabo una lectura pasiva de una situación que ha escrito otra persona.


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